martes, mayo 29, 2007

Giuseppe Verdi:"AÍDA"


Intro: Giuseppe Verdi (Bussetto 1813 - Milán 1901) recibió del Jedive de Egipto, Ismail Pachá, el encargo de componer una ópera, de ambiente egipcio, para que su estreno coincidiera con los fastos de la inauguración del Canal de Suéz. Sin embargo, la apertura del Canal tuvo lugar el 17 de noviembre de 1869 y la ópera no estaba aún terminada por lo que tuvo que representarse "Rigoletto" (1851) del propio Verdi. "Aida" fue estrenada, sin la presencia de su autor, en el Teatro de la Ópera del Cairo, un año mas tarde, el 24 de diciembre de 1871. La representación fue grandiosa, como detalle citaremos que la corona que ceñía Amneris era de oro macizo y las armas de Radamés de plata. Fueron sus protagonistas Antonietta Pozzoni (Aida), Pietro Mongini (Radamés), Eleonora Grossi (Amneris), Francesco Steller (Amonastro), el foso estaba dirigido por Giovanni Bottesini. Dos meses mas tarde se estrenó, con la presencia de su autor, en el Teatro de la Scala de Milán, el 8 de febrero de 1872. El papel de Aida fue cantado por Teresa Stolz (1834 - 1902) que tanta influencia tendría a lo largo de la vida de Verdi. Constituyó un éxito clamoroso y el maestro tuvo que salir a saludar 32 veces. En esta versión de la Scala, que ha quedado como definitiva, Verdi le añadió la famosa aria para soprano "O patria mia". Los autores del libreto fueron Antonio Ghislanzoni y Camille du Locle, en estrecha colaboración con el propio Verdi. Se basa en el drama homónimo de Auguste Mariette Bey, insigne egiptólogo. El libreto, en italiano, está dividido en cuatro actos y tiene una duración de 2 horas y media.

La acción tiene lugar en Menfis y en Tebas en tiempo del poder de los faraones del Imperio Nuevo de la dinastía XIX o XX.

Personajes

AIDA
AMNERIS

RADAMÉS

AMONASTRO

RAMFIS

FARAÓN
Esclava Etíope
Hija del Faraón

General Egipcio

Rey de Etiopía y Padre de Aida

Sumo Sacerdote del Dios Amón

Rey de Egipto
Soprano Dramática
Mezzosoprano

Tenor Dramático

Barítono

Bajo

Tenor


ACTO I
Escena 1

(Sala en el palacio real de Menfis.
Radamés consulta a Ramfis.)

RAMFIS
Sí: corre la voz de que los etíopes
se arriesgan a desafiarnos de
nuevo y amenazar
el valle del Nilo y Tebas.
Dentro de poco un mensajero
nos dirá la verdad.

RADAMÉS
¿Has consultado a la sagrada Isis?

RAMFIS
Es ella quien ha nombrado al jefe
supremo de las falanges egipcias.

RADAMÉS
¡Oh, que afortunado!

RAMFIS
Es joven y valeroso.
Voy a llevar al rey ahora
los decretos de la diosa.

RADAMÉS
¡Si fuera yo ese guerrero!
¡Si mi sueño se cumpliera!
¡Un ejército de valientes,
guiados por mí, y la victoria,
y el aplauso de toda Menfis!
Y a ti, mi dulce Aida,
regresar ceñido de laureles,
y decirte: ¡he luchado por ti,
por ti he vencido!
Celeste Aida forma divina,
mística corona de luz y flor,
de mi pensamiento eres la reina,
de mi vida eres esplendor.
Tu hermoso cielo
quisiera devolverte,
las suaves brisas del suelo patrio,
poner sobre tu cabeza
una corona real,
erigirte un trono
cercano al sol, ¡ah!, etc.

AMNERIS
(entra durante el monólogo y se
detiene observando a Radamés)
¡Qué insólita alegría
en tu mirada!
¡Con qué noble altivez
resplandece tu rostro!
¡Cuán digna de envidia
sería la mujer
cuyo deseado semblante
formase en ti una luz tan gozosa!

RADAMÉS
En un sueño afortunado
mi corazón se complacía.
Hoy la diosa ha pronunciado
el nombre del guerrero
que conducirá las tropas egipcias
a la batalla.
¡Ah!¡si yo fuese el elegido
para tal honor!

AMNERIS
¿Ningún otro sueño,
más gentil, más suave,
le habló nunca a tu corazón?
¿No tienes en Menfis
deseos, esperanzas?

RADAMÉS
(para sí)
¿Yo?
¡Qué pregunta!
Quizás ha descubierto
el amor secreto
que arde en mi corazón.

AMNERIS
(para sí)
¡Ay si otro amor
ardiera en su corazón!

RADAMÉS
¡Quizá el nombre de su esclava
ha leído en mi pensamiento!

AMNERIS
¡Ay si mi mirada penetra
en este misterio fatal!, etc.

RADAMÉS
¡Quizá leyó en mi pensamiento!

(viendo entrar a Aida)

¡Ella!

AMNERIS
Se turba
!Ah, qué mirada le ha dirigido!
¡Aida!
¿Quizás sea ella mi rival?

(dirigiéndose a Aida)

Ven, querida, acércate;
no eres esclava ni sirvienta,
aquí, donde, con dulce agrado,
te he llamado hermana.
¿Lloras? Revélame el secreto
de tus lágrimas.

AIDA
¡Ay! Oigo rugir
el atroz grito de guerra,
temo por mi infeliz patria,
por mí, por vos.

AMNERIS
¿Dices la verdad?
¿No te atormenta algo más grave?

(para sí)

¡Ah, tiemblas, esclava culpable!

RADAMÉS
(para sí, mirando a Amneris)
En su rostro brillan
el enojo y la sospecha.

AMNERIS
¡Ah, tiembla, esclava culpable
tiembla si penetro en tu corazón!

RADAMÉS
¡Ay de nosotros si leyera en
nuestros corazones
nuestro amor secreto!

AMNERIS
(para sí)
¡Tiembla si adivino la razón
de ese llanto y ese rubor!
¡Tiembla, esclava culpable,
tiembla si penetro en tu corazón...

RADAMÉS
(para sí)
¡Ay si leyera
n nuestros corazones!;
en su rostro brillan
el enojo y la sospecha, etc.

AIDA
(para sí)
¡Ah!, no sólo por mi patria
llora mi corazón;
¡las lágrimas que derramo
son por un amor desdichado! etc.

REY
Un importante asunto os reúne,
oh fieles egipcios,
en torno a vuestro rey.
Un mensajero acaba de llegar
de la frontera de Etiopía;
trae graves noticias.
Os ruego que le escuchéis.
¡Que avance el mensajero!

MENSAJERO
(adelantándose)
¡El sagrado suelo egipcio
ha sido invadido
por los bárbaros etíopes;
nuestros campos
han sido devastados,
incendiadas las mieses;
y envalentonados
por la fácil victoria,
los saqueadores ya avanzan
contra Tebas!

RADAMÉS, REY,
RAMFIS, SACERDOTES,
MINISTROS, CAPITANES
¡Tanto osan!

MENSAJERO
¡Un guerrero indomable, feroz,
los capitanea: Amonasro!

RADAMÉS, REY,
RAMFIS, SACERDOTES,
MINISTROS, CAPITANES
¡El rey!

AIDA
(para sí)
¡Mi padre!

MENSAJERO
Ya Tebas ha tomado las armas
y por sus cien puertas
se volcará sobre
el bárbaro invasor,
guerreando y dándole muerte.

REY
¡Sí!,
¡guerra y muerte sea nuestro grito!

RAMFIS, SACERDOTES,
MINISTROS, CAPITANES
¡Guerra, guerra, guerra!
¡Tremenda, inexorable!

REY
La adorada Isis
ya ha designado
al jefe supremo de nuestras
tropas invencibles: ¡Radamés!

AIDA, AMNERIS,
MINISTROS, CAPITANES
¡Radamés!

RADAMÉS
¡Ah!
¡Sean dadas gracias a los dioses!
¡Mis ruegos han sido atendidos!

AMNERIS
¡Él jefe, él jefe!

AIDA
(para sí)
¡Tiemblo, tiemblo!

MINISTROS, CAPITANES
!Radamés,
Radamés!

REY
Dirígete, ¡oh, guerrero!,
al templo de Vulcano.
Cíñete las armas sagradas
y vuela hacia la victoria.
¡Vamos! Corred hasta las sagradas
orillas del Nilo, héroes egipcios;
que de todos los corazones
prorrumpa el grito:
¡guerra y muerte al extranjero!

RADAMÉS
¡Gloria a los dioses!
Que todos recuerden
que son ellos quienes deciden
los eventos,
que el destino del guerrero
sólo está en manos de los dioses.

MINISTROS, CAPITANES
¡Vamos!
En las sagradas orillas del Nilo
nuestros pechos formen barrera;
que resuene un único grito:
¡guerra y muerte al extranjero!

RAMFIS
Que todos recuerden. etc.

REY
¡Vamos, vamos!
En las sagradas orillas del Nilo...

AIDA
(para sí)
¿Por quién llorar?
¿Por quién rezo?
¡Qué poder me une a él!
¡Debo amarlo aunque sea
un enemigo, un extranjero!

RADAMÉS
Un sagrado estremecimiento
de gloria invade toda mi alma.
¡Vamos! ¡Corramos a la victoria!
¡Guerra y muerte al extranjero!

AMNERIS
De mi mano recibe, ¡oh jefe!,
el glorioso estandarte;
para que te guíe e ilumine
por el sendero de la gloria.

REY, MINISTROS,
CAPITANES
¡Vamos!
En las sagradas orillas del Nilo...

RAMFIS, SACERDOTES
¡Gloria a los dioses! etc.

AMNERIS
Para que te guíe, etc.

AIDA
¿Por quién llorar? etc.

RADAMÉS, MENSAJERO
¡Vamos! ¡Corramos a la victoria!.

TODOS
¡Guerra, guerra, guerra!

AIDA
¡Debo amarle, y veo en él
un enemigo, un extranjero!, etc.

TODOS
(menos Aida)
¡Guerra, guerra! ¡Exterminio!
¡Exterminio al invasor!, etc.

AMNERIS
(volviéndose hacia Radamés)
¡Vuelve vencedor!

TODOS
¡Vuelve vencedor!

(Todos salen excepto Aida.)

AIDA
¡Vuelve vencedor!
¡Y mis labios pronuncian
esa palabra impía!
Vencedor de mi padre,
de él que empuña las armas
por mí,
para devolverme una patria,
un reino y el ilustre nombre
que aquí me es forzoso ocultar.
¡Vencedor de mis hermanos...
Quizás lo vea,
teñido de sangre amada,
triunfar entre el aplauso
de las cohortes egipcias!
¡Y tras su carro, un rey,
mi padre, cargado de cadenas!
¡Oh, dioses, olvidad
esas palabras insensatas!
Devolved a la hija
al seno de su padre;
¡destruid los escuadrones
de nuestros opresores!
¡Ah! ¡Desgraciada!
¿Qué estoy diciendo?
¿Y mi amor?
¿Acaso puedo olvidar
este amor ferviente que aquí,
aunque esclava y oprimida,
como un rayo de sol
me ha hecho feliz?
¡Desearé la muerte a Radamés,
a él, al que tanto amo!
¡Ah!, nunca en la tierra
se vio un corazón desgarrado
por angustias más crueles.
Los sagrados nombres
de padre, de amante,
no puedo pronunciar ni recordar.
Por eso me hallo,
confusa y temblorosa,
quisiera rogar, por uno y por otro.
Pero mi plegaria
se transforma en blasfemia.
El llanto es delito para mí,
y culpa el suspiro.
Mi mente está perdida
en la noche oscura,
y en esta angustia cruel
quisiera morir.
¡Dioses,
apiadaos de mi sufrimiento!
Mi dolor no tiene esperanzas.
Amor fatal, tremendo amor,
despedázame el corazón,
hazme morir!, etc.

Escena 2

(Interior del templo de Vulcano)

(Ramfis y los sacerdotes están ante
el altar; la gran sacerdotisa y las
sacerdotisas permanecen fuera de
escena.)

GRAN SACERDOTISA,
SACERDOTISAS
Poderoso, poderoso Fthá,
espíritu animador
del mundo, ¡ah!
¡Nosotros te invocamos!

RAMFIS, SACERDOTES
Tú que de la nada has creado
las aguas, la tierra, el cielo,
¡nosotros te invocamos!

GRAN SACERDOTISA,
SACERDOTISAS
Inmenso, inmenso Fthá,
espíritu fecundador del mundo,
¡ah! ¡Nosotros te invocamos!

RAMFIS, SACERDOTES
Dios que eres hijo y progenitor
de tu espíritu,
¡nosotros te invocamos!

GRAN SACERDOTISA,
SACERDOTISAS
Fuego no creado, eterno,
que alumbró la luz del sol, ¡ah!
¡Nosotros te invocamos!

GRAN SACERDOTISA,
SACERDOTISAS
Vida del universo,
mito de eterno amor,
¡nosotros te invocamos!

(Danza sagrada
de las sacerdotisas)

(Radamés entra en el templo
y se dirige al altar.)

GRAN SACERDOTISA,
SACERDOTISAS
¡Inmenso Fthá!

RAMFIS, SACERDOTES
¡Nosotros te invocamos!

RAMFIS
(a Radamés)
Mortal, amado por los dioses,
el destino de Egipto
te ha sido confiado.

RAMFIS, SACERDOTES
Que la espada sagrada,
templada por los dioses,
en tu mano se convierta
para los enemigos
en terror, rayos y muerte.

RAMFIS
¡Oh dios!, protector y vengador
de esta sagrada tierra,
extiende tu mano
sobre el suelo egipcio.

RADAMÉS
¡Oh dios!, que eres jefe y juez
de todas las guerras humanas,
protege y defiende
el sagrado suelo egipcio.

RAMFIS
Extiende tu mano, etc.

SACERDOTES
¡Oh dios!, protector y vengador...

SACERDOTISAS
Poderoso, poderoso Fthá,
creador del mundo, ¡ah!, etc.

RADAMÉS, SACERDOTES
¡Poderoso Fthá!,
espíritu fecundador.
Tú que de la nada has creado
el mundo...

RADAMÉS, RAMFIS,
SACERDOTES
¡Inmenso Fthá!


ACTO II
Escena 1

(En las estancias de Amneris)

(Amneris está rodeada de esclavas
que la visten para la fiesta)

ESCLAVAS
¿Quién es el que
entre himnos y aplausos
hacia la gloria vuela,
cual un dios terrible,
resplandeciente como el sol?
Ven: que flores y laureles
lluevan sobre tu cabeza;
y que los cánticos de gloria
suenen junto a los del amor.

AMNERIS
(para sí)
¡Ah!
¡Ven, ven amor mío, embriágame,
llena de gozo mi corazón!

ESCLAVAS
¿Dónde están ahora las bárbaras
hordas extranjeras?
Se han desvanecido como la niebla
al soplo del guerrero.
Ven: recoge el premio
de la gloria, oh vencedor;
la victoria te ha sonreído,
te sonreirá el amor.

AMNERIS
(para sí)
¡Ah!
¡Ven, ven amor mío, reaviva,
llena de gozo mi corazón!, etc.

(Danza de los esclavos moros)

ESCLAVAS
Ven; que flores y laureles, etc.

AMNERIS
(para sí)
¡Ah!
¡Ven, ven amor mío, embriágame,

(a las esclavas)

¡Silencio!
Aida viene hacia nosotras.
Siendo hija de los vencidos,
su dolor es sagrado para mí.
Viéndola de nuevo,
la duda atroz despierta en mí.
¡Que el misterio fatal
se desvele al fin!
La suerte de las armas
te ha sido funesta, ¡pobre Aida!
Comparto contigo el dolor
que pesa sobre tu corazón.
Yo soy tu amiga;
todo de mí lo obtendrás,
¡vivirás feliz!

AIDA
¿Acaso puedo ser feliz
lejos de la tierra natal,
ignorando la suerte
de mi padre y mis hermanos?

AMNERIS
¡Cuánto te compadezco!
Pero en esta vida los males
tienen un fin.
El tiempo sanará
las angustias de tu corazón;
y aún más que el tiempo,
un dios poderoso, el amor.

AIDA
¡Amor, amor! ¡Alegría, tormento,
suave embriaguez, ansia cruel!
En tus dolores siento la vida;
una sonrisa tuya me abre el cielo.

AMNERIS
(para sí)
¡Ah!, esta palidez, esta turbación,
desvelan la secreta fiebre amorosa!
Casi temo interrogarla.
Comprendo la ansiedad
de su temor.

(a Aida)

Y bien, ¿qué nuevos temores
te asaltan ahora, gentil Aida?
Revélame tus secretos,
confío en mi afecto.
¿Acaso entre los valientes
que lucharon contra tu patria,
alguno ha despertado
en tu corazón
un dulce sentimiento?

AIDA
¿Qué dices?

AMNERIS
La suerte no ha sido
cruel para todos,
aunque el valiente jefe cayó
herido de muerte en la batalla.

AIDA
¿Qué has dicho?
¡Desgraciada de mí!

AMNERIS
Sí, Radamés ha sido muerto
por los tuyos.

AIDA
¡Desgraciada de mí!

AMNERIS
¿Lloras?

AIDA
¡Lloraré siempre!

AMNERIS
¡Los dioses te han vengado!

AIDA
Los dioses siempre
me fueron adversos.

AMNERIS
¡Tiembla! He leído en tu corazón:
le amas.

AIDA
¿Yo?

AMNERIS
¡No mientas!
Una palabra más
y sabré la verdad.
Mírame a la cara...
te he engañado...
¡Radamés vive!

AIDA
¡Ah, gracias sean dadas
a los dioses!

AMNERIS
¿Y todavía esperas mentirme?
Sí, tú le amas.
Pero yo también le amo,
¿comprendes? ¡Soy tu rival,
la hija de los faraones!

AIDA
¡Mi rival! Bien, así sea,
yo también lo soy...

(conteniéndose)

¡Ah! ¿qué he dicho?
Piedad, perdón ¡Ah!
Apiádate de mi dolor.
Es cierto, lo amo profundamente.
Tú eres feliz y poderosa,
¡yo vivo sólo para este amor!

AMNERIS
¡Tiembla vil esclava!
Destroza tu corazón;
este amor puede significar
tu muerte;
soy árbitro de tu destino,
mi corazón rebosa de odio
y venganza.

AIDA
Tú eres feliz y poderosa, etc.

AMNERIS
¡Tiembla vil esclava!, etc.

SOLDADOS, GENTE
(fuera)
¡Vamos!
En las sagradas orillas del Nilo
nuestros pechos formen barrera;
que resuene un único grito:
¡guerra y muerte al extranjero!

AMNERIS
A la fiesta que se prepara,
asistirás conmigo, oh esclava.
¡Tú postrada en el polvo,
yo en el trono, junto al rey!

AIDA
¡Ah! ¡Piedad!
¿Qué otra cosa me queda?
Mi vida es un desierto;
vive y reina,
en breve aplacaré tu furor.
Este amor que te irrita
en la tumba extinguiré.

AMNERIS
Ven, sígueme y aprenderás a ver
si puedes luchar conmigo, etc.

AIDA
¡Ah! ¡Piedad!
¡Este amor
en la tumba extinguiré!

SOLDADOS, GENTE
¡Guerra y muerte al extranjero!

AIDA
¡Piedad!

AMNERIS
¡Ven, sígueme y aprenderás a ver
si puedes luchar conmigo!

SOLDADOS, GENTE
¡Guerra y muerte al extranjero!

AIDA
¡Dioses,
apiadaos de mi sufrimiento,
no hay esperanza para mi dolor!
¡Dioses, apiadaos de mi


Escena 2

(Una avenida en Tebas Un trono
cubierto por un dosel. El rey,
seguido por la corte entera,
entra y se sienta en el trono)

PUEBLO
¡Gloria a Egipto y a Isis,
protectora del suelo sagrado!
¡Al rey que gobierna el Delta,
alcemos himnos festivos!
¡Gloria! ¡Gloria! ¡Gloria al rey!
¡Gloria! ¡Cantemos himnos!, etc.

MUJERES
¡Que el loto se entrelace
con el laurel
en la cabeza de los vencedores!
¡Que una amable lluvia de flores
extienda un velo sobre las armas.
Bailemos, doncellas egipcias,
las místicas danzas,
como las estrellas en el cielo
danzan en torno al sol!

SACERDOTES
Elevad vuestras miradas
hacia los supremos árbitros
de la victoria;
dad gracias a los dioses
en este día feliz.

MUJERES
¡Como las estrellas en el cielo
danzan en torno al sol!

HOMBRES
Himnos festivos elevemos al rey.

SACERDOTES
Dad gracias a los dioses
en este día feliz.

(Las tropas egipcias desfilan ante
el rey; luego aparece un grupo de
danzarinas que lucen los tesoros
expoliados al enemigo.)

PUEBLO
¡Ven, guerrero vengador,
ven a gozar con nosotros;
lanzaremos laureles y flores
al paso de los héroes!

SACERDOTES
Elevad vuestras miradas
hacia los árbitros supremos;
dad gracias a los dioses
en este día feliz.

PUEBLO
Ven, oh guerrero,
ven a gozar con nosotros, etc.
Gloria al guerrero, etc.

SACERDOTES
Dad gracias a los dioses, etc.

PUEBLOS
¡Gloria al Egipto, etc.

REY
Salvador de la patria, yo te saludo.
Ven, y que las manos
de mi hija te ofrezcan
la corona triunfal.

(Radamés se inclina ante Amneris,
que le ofrece la corona de laurel
colocándosela sobre la cabeza.)

Ahora pídeme lo que más desees.
Nada te será negado en este día:
te lo juro por mi corona,
por los dioses sagrados.

RADAMÉS
Primero permite
que los prisioneros
sean conducidos ante ti.

(Entran los prisioneros etíopes;
en último lugar viene Amonasro.)

CORO
Dad gracias a los dioses,
dad gracias en este día feliz.
¡Gracias, gracias a nuestro dioses!

AIDA
¡Qué veo! ¿Él? ¿Mi padre?

TODOS
¡Su padre!

AMNERIS
¡En poder nuestro!

AIDA
¡Tú! ¡Prisionero!

AMONASRO
¡No me traiciones!

REY
(a Amonasro)
¡Acércate! ¿Así tú eres?

AMONASRO
Su padre. Yo también luché,
fuimos vencidos;
en vano busqué la muerte.
El uniforme que visto
puede deciros
que a mi rey y a mi patria
he defendido;
la suerte fue contraria
a nuestras armas,
vano fue el valor de los valientes.
A mis pies, tendido en el polvo,
cayó el rey cubierto de heridas.
¡Si el amor a la patria es delito
todos somos culpables,
estamos dispuestos a morir!
Pero tú, rey, tú señor poderoso,
ten compasión de estos hombres;
hoy los hados nos han sido
¡ah!, pero mañana
podrían serlo para vosotros.

AIDA
Pero tú, rey, señor poderoso, etc.

ESCLAVAS, PRISIONEROS
Sí,
los dioses nos han sido adversos;
tu piedad y tu clemencia
imploramos.
¡Ah!,
¡que nunca tengas que sufrir lo
que hoy hemos tenido
que sufrir nosotros!

AIDA, AMONASRO
¡Ah! Pero mañana podrían serlo
para vosotros.

RAMFIS, SACERDOTES
Acaba, oh rey,
con esta chusma feroz,
cierra tu corazón a
las voces pérfidas;
fueron condenados a muerte
por los dioses.
¡Que se cumpla ahora
el deseo de los dioses!

AIDA, ESCLAVAS,
PRISIONEROS
¡Piedad, piedad, piedad!

AIDA
Pero tú, oh rey, tú, señor poderoso,
muéstrate clemente con ellos.

AMNERIS
¡Qué mirada ha puesto sobre ella!
¡Qué llamas arden en sus ojos

AMONASRO
Hoy los hados
nos han sido adversos.
Pero mañana
podrían serlo para vosotros.

REY
Ya que los acontecimientos
nos son favorables
mostrémonos clementes con ellos.

ESCLAVAS, PRISIONEROS
Tu piedad y tu clemencia
imploramos.
¡Ah, piedad!
Tu clemencia imploramos.

RADAMÉS
(mirando a Aida)
El dolor que expresa su mirada
la hace más bella a mis ojos;
cada lágrima del llanto adorado
reaviva el amor en mi pecho, etc.

AMNERIS
¡Qué mirada ha puesto sobre ella!
¡Qué llaman arden en sus ojos!
¿Y yo, sola, humillada,
despreciada?
La venganza ruge en mi corazón...

AMONASRO
Tu piedad y tu clemencia
imploramos, etc.

REY
Ya que los hados nos han sido
favorables, etc.
La piedad es agradable
a los dioses y refuerza
el poder de los príncipes.

AIDA
Tu piedad imploro...
Este día nos ha sido adverso, etc.
Pero tú, oh rey, tú,
señor poderoso, etc.

RAMFIS, SACERDOTES
¡Que se cumpla
el deseo de los dioses!
¡Acaba, oh rey,
con esta chusma!,etc.

ESCLAVAS, PRISIONEROS
¡Piedad! ¡Piedad!, etc.
Sí, los hados nos han
sido adversos, etc.
¡Ah!, que nunca tengas que sufrir...

PUEBLO
Sacerdotes,
aplacad vuestro enojo, etc.
Y tú, oh rey, tú poderoso, etc.

RADAMÉS
(dirigiéndose al rey)
Oh rey, por los dioses sagrados,
por el esplendor de tu corona,
has jurado cumplir mi deseo.

REY
Lo he jurado.

RADAMÉS
Pues bien:
pido la libertad y la vida
de los prisioneros etíopes.

SACERDOTES
¡Muerte a los enemigos
de la patria!

PUEBLO
¡Gracia para los infelices!

RAMFIS
Escucha, rey.
Tú también, joven héroe,
escucha un sabio consejo:
son enemigos y valientes;
la venganza anida
en sus corazones,
y envalentonados por el perdón
¡volverán a empuñar las armas!

RADAMÉS
Muerto Amonasro, el rey guerrero,
no les queda esperanza alguna
a los vencidos.

RAMFIS
Al menos,
como garantía de paz y de
seguridad, que Aida y su padre
se queden con nosotros.

REY
Atiendo a tu consejo.
Pero quiero daros
una garantía mejor
de paz y de seguridad.
Radamés, la patria te lo debe todo.
Que la mano de Amneris
sea tu premio.
Un día reinarás con ella
sobre Egipto.

AMNERIS
(para sí)
¡Que venga la esclava,
que venga a robarme mi amor...
si osa!

REY, PUEBLO
¡Gloria a Egipto, a Isis,
que defiende el sagrado suelo!
¡Que el loto se trence con el laurel
en la cabeza del vencedor!

ESCLAVAS, PRISIONEROS
¡Gloria al clemente egipcio
que nuestras cadenas ha soltado;
que nos devuelve a los libres
surcos del suelo patrio!

RAMFIS, SACERDOTES
¡Alcemos himnos a Isis
que defiende el sagrado suelo!
Roguemos para que los hados sean
siempre propicios a la patria.

AIDA
¿Qué esperanza
me puede quedar ya?
Para él la gloria, el trono,
para mí el olvido, las lágrimas
de un amor desesperado.

RADAMÉS
El rayo de un dios adverso
desciende sobre mi cabeza.
¡Ah no! El trono de Egipto
no vale el corazón de Aida.

AMNERIS
Estoy embriagada
por el inesperado júbilo;
en un día se cumplen todos
los sueños de mi corazón.

REY, PUEBLO
¡Gloria a Isis!

RAMFIS
Roguemos para que los hados sean
siempre propicios a la patria.

AMONASRO
(a Aida)
Ten valor, espera los felices
acontecimientos de tu patria;
para nosotros se acerca
el amanecer de la venganza.

RADAMÉS
¡Qué inesperado rayo
cae sobre mi cabeza!

AMNERIS
En un día se cumplen todas
las alegrías de mi corazón.

REY, PUEBLO
¡Gloria a Egipto!

AMONASRO
¡Ten valor, ten valor!

RAMFIS, SACERDOTES
Alcemos himnos a Isis.

AIDA
Para mí el olvido, las lágrimas.
¡Ah!
¿Qué esperanza me puede
quedar ya?, etc.

AMNERIS
Por el inesperado júbilo, etc.

RADAMÉS
Qué inesperado rayo, etc.

AMONASRO
Ten valor, etc.

REY, PUEBLO
Gloria a Egipto, a Isis, etc.

RAMFIS, SACERDOTES
Alcemos himnos a Isis.

ESCLAVAS, PRISIONEROS
Gloria al clemente egipcio, etc.

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