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jueves, abril 05, 2007

Guy de Maupassant:"EL ENSAYO"


EL ENSAYO
Comedia en un acto de Guy de Maupassant

personajes:
SR. DESTOURNELLES, 55 años.
SRA. DESTOURNELLES, 25 años.
SR. René LAPIERRE, 25 años.

Un salón. Puertas al fondo y a la derecha. La Señora Destournelles, vestida como una pastora de Watteau, arregla su tocado ante el espejo.

Escena primera: El SR DESTOURNELLES, en levita, dispuesto a salir, entra por la puerta de la derecha y se detiene atónito al ver a su esposa.

SR. DESTOURNELLES
Señora, ¿ qué es ese disfraz ?
¡ Ya entiendo ! ¡ va a representar alguna farsa !

Sra. DESTOURNELLES
Usted lo ha dicho, Señor.

SR. DESTOURNELLES
El vestido es encantador.
Está usted adorable con ese atavío.

Sra. DESTOURNELLES
¿ Así que con cumplidos, eh ?... Pero yo soy su esposa,
¿ A que viene eso ?

Sr. DESTOURNELLES
Esa contestación es cruel, señora.
Digo la simple verdad, es mi deber de hombre y de marido.

Sra. DESTOURNELLES
Gracias.

Sr. DESTOURNELLES
¿Se puede saber
a cuento de qué mi esposa se ha convertido en actriz,
poeta tal vez, o colaboradora
de algún famoso autor ? Ignoraba hasta el momento
que el arte os hubiese causado alguna inquietud.
Perdón ¿ Y la farsa ?

Sra. DESTOURNELLES
Se trata de una comedia

Sr. DESTOURNELLES
¡ Estupendo ! ¿ calza usted el zapato de Talia ?
¿ Si no es demasiada indiscreción,
podría conocer el tema ?

Sra. DESTOURNELLES
Es una égloga

Sr. DESTOURNELLES
¡ Perfecto ! ¡ Una comedia bucólica !
¿ Y, la ha elegido con o sin música ?

Sra. DESTOURNELLES
Sin música

Sr. DESTOURNELLES
¡ Que lástima !

Sra. DESTOURNELLES
¿ Y por qué, por favor ?

Sr. DESTOURNELLES
Desde mi punto de vista hubiese sido más completa.
Yo soy muy pastoral. Encuentro que sobre la hierba
un pequeño toque de flauta es de un gran efecto.
Y además toda auténtica pastora, tendida bajo el olmo,
No debe cantar al amor más que con un caramillo.
Es el acompañamiento obligado de todo idilio:
La costumbre de rigor desde el dulce Virgilio.

Sra. DESTOURNELLES
(irónica)
No os sabía tan animoso de espíritu.
Desconocía hasta el momento a mi marido.
En este momento me gustaría haceros interpretar un papel;
En el del marqués de Pompadour estaría usted verdaderamente...divertido.

Sr. DESTOURNELLES
(un poco ofendido)
Señora, eso es muy cierto. ¿ Quién podría hacer bien
algo de lo que no se entiende prácticamente nada ?

Sra. DESTOURNELLES
¿No quiere actuar en esta comedia ?

Sr. DESTOURNELLES
Desde luego que no; ¡ no me gustan las pastoras de Arcadia !
Además quiero dejar a cada uno su oficio.
Todo el mundo, ciertamente, podría ser portero;
Pero actor... ¡ oh no ! Eso es otra cosa.
Usted ignora como se ríe, se camina, se habla
cuando se tiene, por casualidad, un publico delante.
Vuestra naturalidad es de mal gusto.

Sra. DESTOURNELLES
(nerviosa)
Conozco hace tiempo esa vieja cantinela.

Sr. DESTOURNELLES
(con pedantería)
¡ Lo auténtico en un salón es falso sobre la escena,
Y lo auténtico sobre la escena es falso en un salón !
La actriz, en el mundo, tiene a menudo mala fama,
Os lo recuerdo, pero, cuando usted toma su lugar,
Vuestra más dulce sonrisa tiene el aspecto de una mueca.

Sra. DESTOURNELLES
(secamente)
Vuestros encantadores consejos son un tanto impertinentes.
¿ Ha terminado ?

Sr. DESTOURNELLES
No. Todavía no.- Ahora,
Vuestras obras de salón, falsas y preciosas,
Me sacan de quicio, y me resultan odiosas.
He aquí lo que siento. En cuanto a ese caballerete
De rizos, la boca en el corazón, y envarado como una estaca,
Soltando torpemente sus sosas zalamerías,
Hace tanto por el cielo con esas galanterías
Como un asno cantando una canción de amor;
Comerciante por la mañana, y por la noche trovador,
Que, calculando precios a unos paños o unas telas,
Repite vagamente unos poemas a las estrellas,
Y deja su mostrador con un pequeño soplo
Para tomar el bastón y convertirse en pastor,
¡ Es un necio por la mañana, y por la noche un figurón
Cuya risa es estúpida y su gracia siniestra !
¡ Aún si hubiese usted tomado algún fragmento agradable
Que, sin pretensión, podría ser divertido !
¡ Pero elegir una égloga !... ¡ Y qué puesta en escena !
Es en esas cercas floridas donde serpentea el Sena.
Ese salón representa un campo, fresco y coqueto.
Para mayor verosimilitud pone allí un ramo.
A la derecha está una dama vestida de pastora;
Ella escucha, deshojando una planta de helecho,
Un caballero vestido; es un pequeño marqués;
Lleva torpemente un traje rosa exquisito,
Se inclina, y en la mano tiene un pequeño bastón
Que presenta a la dama con un aspecto muy estúpido.
- Tres taburetes dispersos simulan unas ovejas -
Todo es falso, el decorado, las personas y los trajes,
¡ Es cierto !... Ese pavo, en fin, que hace el cortejo,
Debe besaros la mano, cuando no es necesario,
Y por ese favor, con su orgullo engrandecido,
Se cree autorizado a otras libertades.
Luego esas escenas cara a cara donde se le desata la ternura;
Donde la honrada mujer tiene unos papeles de amante...
(vacila y busca lo que debe decir )
Son de un mal ejemplo para las personas de la casa.

Sra. DESTOURNELLES
(muy ofendida)
¡ Verdaderamente ! ¡ No habría previsto nunca esta razón !
Pero como quiero ser una esposa sumisa,
Que no quiero ver mi virtud comprometida
A los ojos de Rosalía o de vuestro cochero,
Renuncio a la representación.

Sr. DESTOURNELLES
(encogiéndose de hombros)
¡ Bueno ! ¿ Por qué se enfada ?

Sra. DESTOURNELLES
(la voz temblorosa, exasperada)
¡ Nada como ese cara a cara me horroriza !
¡ Nadie ha dicho nada sobre mi, de lo que me jacto !
Piense: si el portero sabe por un mayordomo
Que un joven fue visto a mis pies hablándome
De amor, y que tenía la peluca empolvada,
La noticia correría por toda la región.
El cartero, repartiendo sus cartas cada día,
Difundiría ese rumor por las puertas de los alrededores:
Iría aumentando de las porterías a las buhardillas.
Y todos, desde el barrendero de la calle a las pescantinas
Que circulan su coche con los : "Se dice que..."
¡ Me mirarán de arriba a abajo, de pies a cabeza, con aire atrevido !

Sr. DESTOURNELLES
(turbado, humilde)
Veamos, si he tenido alguna intención malsana,
No era, después de todo, más que una simple broma.

Sra. DESTOURNELLES
(sofocada, con lágrimas en los ojos)
Sé que nosotras debemos soportar todo, sospechas,
Injurias, palabras hirientes de todo tipo.
Debemos obedecer a la menor palabra,
Ser humildes y siempre dulces; es nuestro rol,
Lo sé; pero mi dulzura tiene un límite.
Nuestros amantes... nuestros maridos, quiénes se permiten... todo,
Merodean a nuestro alrededor como policías,
Acusándonos sin cesar, nos espían...

Sr. DESTOURNELLES
(conciliador)
Nada de lágrimas,
Te lo ruego; hagamos las paces. Perdón, en serio,
He sido brutal y estúpido...lo confieso, estoy dispuesto
A todo lo que haga falta para que me perdones.
Dame, beso tus manos. ¡ Que delicadas !
Quiero ponerte esta noche dos gruesos brazaletes de oro;
Pero actuarás. - ¿ Me has perdonado ?

Sra. DESTOURNELLES
(muy digna)
Todavía no.

Sr. DESTOURNELLES
¿No ? pero pronto.

Sra. DESTOURNELLES
(igual)
¿ Quién sabe ?

Escena 2: Los mismos, René LAPIERRE en el papel del marqués Luis XV.

UN CRIADO
(anunciando)
El Señor René Lapierre.

Sr. RENE
(entrando)
El marqués Luis XV

Sr. DESTOURNELLES
¡ Ah ! Vuestra pareja;
Hasta luego.
Saludando al Sr. Lapierre
Bello marqués.

SR. RENE
Para serviros, caballero.

SR. DESTOURNELLES
El traje es encantador y le sienta de maravilla.
Sale. René besa la mano de la señora Destournelles.

Escena 3: SEÑORA DESTOURNELLES, RENE

Sra DESTOURNELLES
(nerviosa, la voz seca)
¿ Ha aprendido al menos bien su papel ?

Sr. RENE
No olvidaría ni una sola palabra.

Sra. DESTOURNELLES
Entonces comencemos dado que está usted dispuesto:
Yo estoy sola al principio. El marqués aparece.
Sin verme llega en medio de la escena;
Durante algunos instantes él está absorto y se pasea;
Y luego me ve. ¿ De acuerdo ?

Sr. RENE
Estoy listo.
ella se sienta sobre una silla baja. Él se aproxima a ella con unas monerías pretenciosas.

Sra. DESTOURNELLES
Esté más suelto y sea más natural.

Sr. RENE
(deteniéndose)
No puedo;
Estoy muy incómodo, pues mi traje me molesta.
su espada se mete entre sus piernas

Sra. DESTOURNELLES
(secamente)
Vuestra espada va a escaparse de su vaina.
Usted parece torpe y espeso. Volvamos a comenzar.
él vuelve a hacer el mismo tejemaneje que antes, pero de un modo todavía más amanerado.
No tiene necesidad de todas esas maneras,
Señor.

Sr. RENE
(humillado)
Me gustaría veros en mi lugar,
Señora. ¿ Cómo quiere usted que haga ?

Sra. DESTOURNELLES
(impaciente)
Como si usted fuese un marqués natural;
Un marqués auténtico. Abandone ese aire demasiado solemne,
Y camine simplemente como un caballero que pasa.
Recoja un poco la espada, con gracia;
Una mano sobre la cadera; y luego paséese,
sin tener tanto plomo fundido en las rodillas.
Está usted almidonado como un dibujo de modas.

Sr. RENE
Si no llevase este incómodo traje...

Sra. DESTOURNELLES
Me parece usted un marqués enterrador,
Sea gracioso.
él vuelve a comenzar

SR. RENE
¿ Está bien ?

Sra DESTOURNELLES
Todavía no.
¡ Que el hombre está forzado ! Decir que toda mujer,
Entiendo mujer de mundo, es actriz en el alma.
La mujer de teatro es torpe, y no sabe
Sonreír, levantarse, sentarse, o dar un paso
Sin parecer trágica. Nada las turba.
Eso no se enseña, es un asunto de raza.
Se puede adquirir el arte, pero no la naturaleza.
Por el estudio se convierten en lo que fue Rachel
Que permanecerá siempre siendo tiesa y pretenciosa,
A menudo muy dramática, y nunca graciosa.
Yo, yo he actuado dos veces, y tuve un éxito tremendo.
Tenía un vestuario exquisito, una auténtica joya.
Se me aplaudió, era como un frenesí;
Creí que haría morir de celos
A la Señora de Lancy que actuaba conmigo.
Recité algunos versos: no recuerdo de quién;
Alguna cosa divertida y que hizo reír mucho.
Pero, la segunda vez, no tenía que decir nada;
Hacía de criada llevando una bandeja
Donde debía encontrarse un vaso lleno de agua.
Llevaba la bandeja; pero olvidé el vaso.
El actor mi miró de un modo severo;
El público se torcía de risa; entonces me di cuenta
Que tenía la bandeja, pero sin nada encima.
A mi vez, me puse a reír como una loca.
El señor no pudo retomar la palabra
Tan alegre estaba.¡ Se río todo el tiempo !...
volviéndose hacia René que la mira fijamente escuchándola.
Pero que hace usted entonces, señor, ¿ lo espero ?

Sr. RENE
Señora, escuchaba.

Sra. DESTOURNELLES
Soy yo quién os escucha.
Usted no tiene tiempo que perder. Vamos, adelante
¿ Y bien ?

Sr. RENE
(después de una larga vacilación)
No sé bien del todo el primer verso.

Sra. DESTOURNELLES
(furiosa)
Señor, comienza usted a ponerme de los nervios.

Sr. RENE
Cuando el primero salga, vendrán todos a continuación.

Sra. DESTOURNELLES
Desde luego, vendrán. A menos que huyan.

Sr. RENE
(golpeándose la frente)
¡ Como se olvida ! Vamos, apúnteme, nada más que un poco.

Sra. DESTOURNELLES
¡ Ah ! puedo yo soplando, avivar vuestro fuego.
ella le apunta el primer verso

Sr. RENE
(recita con embarazo)
Te vi encantadora pastora,
Sentada, un día, sobre el helecho;
Sí, allá abajo, te vi un día;
Y todo mi corazón arde de amor;
No se trata de una llama pasajera
que se apaga, equivocada y ligera.
Es de un amor indestructible
del que me quemo, dulce pastora,
cuando te vi sobre el helecho...
¿ Esta bien ?

Sra. DESTOURNELLES
"Está bien " no está en el papel, seguramente.
Y además eso estaría bien.... si fuese de otro modo.

Sr. RENE
¿ Eso por qué ?

Sra. DESTOURNELLES
¿ Por qué ? usted es horroroso
Como un pequeño niño que recita una fábula.
Vuestra voz, vuestro cuerpo, vuestros gestos son de madera.
¿ Ha amado en alguna ocasión ?

Sr. RENE
(muy sorprendido)
¿ Yo ?

Sra. DESTOURNELLES
Usted.

Sr. RENE
Desde luego... algunas veces.

Sra DESTOURNELLES
Pues bien, cuéntemelo.

Sr. RENE
¿ Qué ?

Sra. DESTOURNELLES
Vuestras conquistas;
Pues no me imagino viéndoos haciendo volver las cabezas.

Sr. RENE
No diría que no lo haya conseguido...

Sra. DESTOURNELLES
¿ Siempre ?
No. Usted no debe ser agraciado en amores.
¡ Y bien ! vamos a ver que sabe usted hacer.
Supongamos que una mujer, hábil en el arte de gustar,
se encuentra cara a cara con usted. Su... espíritu
Desde hace tiempo atrae vuestro corazón y lo toma.
- Supongamos que yo sea esta mujer encantadora -
Usted quiere expresar el amor que os atormenta;
Estamos los dos solos. - Venga.-
ella espera. El queda de pie ante ella en una pose
embarazosa.
Y bien, ¿ eso es todo ?
Se puede sin peligro escuchar hasta el final.
Entonces cambiemos de papel, y sea usted la pastora.
Voy a improvisar. Siéntese; - querida. -
ella toma el sombrero del marqués; se lo pone; flexiona una rodilla
ante él, y, con una burla en la voz.
Corro junto a la felicidad;
Cuanto más corro, más rápido voy.
Pero esa felicidad que me evita,
digo, ¿ no está en tu corazón?
Busco la dulce fiebre;
Pero ella siempre me huye.
Esta fiebre de los amores,
¿No está sobre tu labio ?
Para encontrarlos tengo el propósito
De besar, oh mi huidiza,
Y tu alma sobre tu boca,
Y tu dulce corazón sobre tu seno.
Ella lo mira riendo, luego, levantándose.
Él la abraza. ¿ Es usted una pastora de Sèvres ?
Turbaros. Que un suspiro se escape de vuestros labios.
Bajad los ojos, temblad, palideced, rugid,
Cambiando de tono - con voz breve
Eso, no haremos nada. Querido señor, esto es bastante.

Sr. RENE
(bruscamente)
Estoy mal, el problema está en mi traje;
Si estuviese en traje simple, presumo
Que sabría sin problema expresar mi amor.
En la época florida en la que reinaba Pompadour,
Casi tanto que la cabeza era el polvorín de la idea;
Y la frase ambigua, con sentido cadencioso,
Parecía una canción en los labios de los amantes.
Ellos tenían en el espíritu más ornamentos
que cintas de seda en su fresco vestuario.
El amante era ligero, el amante era fogoso.
No se permitían más que pequeños besos
Para no hacer confundirse a sus rizos cabellos;
Y tenían tanta gracia y delicadeza
Que una palabra un poco brutal hubiese roto su ternura.
Pero hoy, que se ha deshilvanado para siempre
lL pompa de los trajes y la de los discursos,
No comprendemos más que esas fútiles maneras;
Y para hacerse amar son necesarios otras oraciones,
Más simples pero también más ardientes.

Sra. DESTOURNELLES
Es necesario,
Querido señor, para representar un papel sin fallos,
Ponerse, con el traje, la piel del personaje;
Sentir con su corazón, pensar según su edad,
Amar como él amaba.

Sr. RENE
Pero yo, si yo amo también.

Sra. DESTOURNELLES
Usted no ama

Sr. RENE
Perdón, yo amo.

Sra. DESTOURNELLES
No.

Sr. RENE
Sí.

Sra. DESTOURNELLES
Entonces usted ha debido decirle: " Yo os amo"
Recuerde el tono, y luego haga lo mismo.

Sr. RENE
No. No me he atrevido a decirlo.

Sra. DESTOURNELLES
Es discreto.
¿ Ha pensado entonces que ella adivinaría ?

Sr. RENE
No.

Sra. DESTOURNELLES
¿ Pero qué espera usted entonces ?

Sr. RENE
¿ Yo ? nada. No me atrevo.

Sra. DESTOURNELLES
Eso es falso. El hombre siempre espera alguna cosa.

Sr. RENE
Yo no quiero más que una sonrisa, una palabra, una buena mirada.

Sra. DESTOURNELLES
Eso es demasiado poco.

Sr. RENE
Nada más. A menos que el azar, un día, defienda mi causa.

Sra. DESTOURNELLES
¡ Oh ! el azar no defiende,
No olvide eso, para que le ayude.

Sr. RENE
Sufro horriblemente al no atreverme a hablar.
Sus ojos, cuando me miran, parecen estrangularme;
Tengo miedo de ella.

Sra. DESTOURNELLES
¡ Dios mío ! mira que los hombres son... brutos.
No sabe aún, ignorante que es usted,
Que esos cumplidos no nos ofenden nunca.
Vera usted, si yo fuese un hombre, y si yo amase.
René toma sus manos y las besa con pasión. Ella las retira
vivamente, muy asombrada, un poco enfadada.
No autorizo esas maneras demasiadas ligeras;
La palabra basta, señor, modere vuestros gestos.

Sr. RENE
(cayendo a sus rodillas)
Desde luego, era tímido y grotesco. ¿ Por qué ?
Temía que mi corazón me delatase a mi pesar
Y que diese lugar a uno de esos cretinos de frívolos propósitos,
Ese corazón que desbordaba no dice otras palabras.
Ella se aleja de él, él la persigue agarrando su vestido
¡ Ah ! usted lo ha provocado, señora, es demasiado tarde.
¿ No ha visto brillar en mi mirada,
Cuando la fijaba en usted, unos destellos de locura;
Ni encontrado sobre mi rostro extraviado y pálido
Esas arrugas que han creado tantas torturas nocturnas ?
¿Usted no se ha percatado entonces de que a menudo os huía;
De que un estremecimiento me atenazaba cuando vuestra mano me rozaba
Y que si he perdido la cabeza, completamente,
Cuando mirándome vuestros labios me han sonreído,
Vuestra mirada me ha tocado, marcado, quemado, asesinado ?
De este modo un desgraciado, sube sobre una cima,
Se siente afectado de golpe por las fiebres del abismo,
Y se arroja perdidamente al dentro, la cabeza ardiendo;
Así, cuando miro en el fondo de vuestros ojos,
el vértigo me colma de un amor sin límite !
Toma su mano y la coloca sobre su corazón.
Mire, ¿ siente como palpita mi corazón ?

Sra. DESTOURNELLES
(asustada)
Esto es demasiado. Se os creería el cerebro extraviado;
Y la dicción incluso tiene un aire exagerado.
La puerta del fondo se abre sin ruído, y el Sr. Destournelles aparece, llevando en cada mano un estuche de brazalete. Se detiene y escucha sin ser visto.

Sr. RENE
Sí, es cierto, mi espíritu se extravía, ¡ estoy loco !
Cuando a un caballo se le afloja la brida del cuello,
Se deja llevar, y he aquí lo que ha hecho mi pensamiento;
Hasta este momento lo tenía comedido y controlado,
Pero, cerca de usted, tiene unos impulsos demasiado poderosos.
¡ No puedo expresar los ardores que siento !
Sí, os amo, y tengo los labios torturados
De la necesidad de tocar vuestra adorada boca;
Y mis brazos, a mi pesar, se abren para tomaros,
Tanto me posee hacia usted un inmenso deseo.

Sra DESTOURNELLES
(escapándole)
Me enfado. Detenga esta broma.

Sr. RENE
(arrojándose a sus pies)
La amo, la amo.

Sra. DESTOURNELLES
(asustada)
Basta, o grito.

Sr. RENE
(confuso)
Perdón.

Sra. DESTOURNELLES
(con altivez)
Levántese, voy a llamar.

Sr. RENE
(desesperado)
¡ Dios mío ! usted no podrá perdonarme nunca.

Escena 4: Los mismos, Sr. DESTOURNELLES

Sr. DESTOURNELLES
(aplaudiendo)
¡ Bravo ! ¡ bravo ! ¡ Muy bien ! ¡Actúa usted de maravilla !
No os creía un calor semejante.
Mis felicitaciones, señor, eso está muy bien. ¡Y yo tenía
la estúpida intención de encontraros mal actor !
¡ Oh ! mil veces perdón, es usted admirable;
Y sobre todo tiene ese arte incomparable
de ser tan natural, tan preciso, tan vivo,
Que consigue que ese fragmento de amor sea verdaderamente emocionante.
¡ Todo es perfecto: la voz, la expresión, el gesto !
Lo difícil ya está hecho, y lo demás
Vendrá por añadidura. Sin embargo, hay que saber como
Llegará justo usted al último momento;
Pues eso va siempre muy bien cuando se ensaya;
Pero en los días de Estreno se pierde un poco la cabeza.

Sra. DESTOURNELLES
(con una sonrisa imperceptible, y tomando los brazaletes de las manos de su marido)
Amigo mío, permanezca tranquilo sobre ese punto,
Pues si el señor la pierde... yo no la perderé.

FIN

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