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martes, abril 10, 2007

Florencio Sánchez:Cédulas de San Juan


Cédulas de San Juan
Florencio Sánchez




«Cédulas de San Juan», la tercer pieza que Florencio Sánchez estrena en Buenos Aires, fue llevada a escena por la compañía de Gerónimo Podestá que actuaba en el Comedia. El primer día de agosto de 1904 -año siguiente al de la victoriosa revelación de su autor- fue el de su estreno. Realización costumbrista. Giusti, en su indicado libro -página 90- dice de ella y de «Marta Gruni»: «Sainetes que concluyen en trivial tragedia de amor y sangre, pobres de psicología, pero ricos de color».

«Vive más de observación que de actores -juzgó «La Nación» (agosto 3)-.Es una fiel reproducción hecha por mano experta de nuestras escenas de campo que van desapareciendo poco a poco...» «... muy distinta de las anteriores» del autor.

Días después (agosto 5), «Tribuna» fijaba:

«El ambiente en que la obra se desarrolla, los personajes que la sustentan, el lenguaje que estos hablan, son otras tantas fidelísimas reproducciones de la verdad. Sánchez revélase una vez más el mejor colorista y el más espontáneo narrador y el más agudo observador de la vida del campo, que haya surgido en el teatro nacional. Lo que quizás falta a la nueva producción es una acción dramática más enérgicamente acentuada....»

En los personajes de «Cédulas de San Juan» puso el autor maneras y voces de parientes a él muy próximos (tíos y primos). Cumplimiento del realista.




PERSONAJES

ÑA FELISA
BRAULIA
BEDULIA
ADELA
CANORA
LA COMADRE
UN CHICO
DON JUAN
HILARIO
FORTUNATO
DAVID
MATEO
MÚSICOS, PAISANOS Y PAISANAS



Acto único



(La escena representa un patio de una casa de campo. A la derecha, caserío con tres puertas practicables. A la izquierda, primer término, la cocina. Al fondo, un gran horno campero, debajo de un frondoso ombú. A todo foro el campo.)




BRAULIA, BEDULIA y FELISA

BRAULIA. -¡Pero mamá!... ¡Vaya a vestirse! ¡Aura nomás llega la serenata y la agarran en esa facha!...

FELISA. -(Mirando el horno con la pala en la mano.) ¿No ven, condenadas, que el pastel grande se está achicharrando? Dejame sacarle esas brasas. ¡Qué manera de calentar el horno!... ¡ Es devalde!... ¡Si uno no anda en todo!...

BEDULIA. -(Toma la pala.) ¡Deje, mama!... Yo las saco...

FELISA. -¡Qué has de sacar, vos!... ¡Lárgame la pala!... ¡Lárgala! ¡No ves!.... ¡Mocosa!... ¡Me has hecho encajarle un palaso a la fuente de Fortunato!... ¡Mirá, mirá!... ¡Le hemos rajáo el letrero, qué va a decir mi hijo! ¡Fíjate!... ¡ Ave María!...

BRAULIA. -¡A ver!... ¡ A ver!... (Se aproximan y retroceden sofocadas.) ¡Uy... ¡Quema!...

BEDULIA. -¡Esto es un horno!... (Irónica.) Felisa. ¡Claro!... Creías que era una tapera. (Enérgica.) ¡Ladiate de ahí! ¡Pava!... (Se acerca y retrocede.) ¡Uf !... ¡Todo el amasijo arrebatao!... ¡Ah, David, David!... ¡Siempre has de hacer de las tuyas!... ¿No ven?... ¡ Fíjensen!... Sí ha dejao todo el braserío a un lao... (Llama.) ¡David!... ¡David!...

Dichos; David y Mateo entran por el franqueable, foro, traen al hombro dos o tres tablones.

DAVID. -¿Me llamaba, patrona?

FELISA. -¡Llamaba, patrona!... ¿Esa es la manera de aprontar el horno?... ¡Decí, cachafaz!

DAVID. -¿Y qué tiene el horno?... (A Mateo.) ¡No empujés, bárbaro! (A Felisa.) ¿Está frío?...

FELISA. -¡Has dejao las astillas prendidas!... ¡ Haragán!

DAVID. -¡Fue pa alumbrar!... ¡Como estaba tan oscuro!...

FELISA. -¡Sinvergüenza! ¡Haragán! ¡Me has hecho achicharrar los pasteles!... (Braulia y Bedulia trabajan con la pala.)

MATEO. -Eso sí!... ¡Reteló, doña Felisa!... ¡Por dirse a sacar una lechiguana dejó el horno así!...

FELISA. -¡Te viá a enseñar!... ¡ Ladiao!... ¿Te crees que no sé que me robaste esta madrugada medio queso del zarzo?... ¡ Se lo voy a contar a Juan!... Vas a ver!... ¡Trompudo..!

MATEO. -Es verdad, doña... ¡A mí me costa!... Y después le sacó de la alacena el frasco del aceite de castor!...

DAVID. -¡Pa sentar el pelo!... ¡Como estamos de baile!

FELISA. -¡Está muy cocorito!... Se conoce que has ido a la pulpería. ¡Borracho!

BRAULIA. -¡Ya está, mama!... Vaya a arreglarse...

BEDULIA. -¡Sí; nosotras que estamos vestidas, cuidaremos!

FELISA. -¡Voy, m' hijas!... ¿ Y qué hacen ustedes ¡Preparen esa mesa de una vez!... ¿Me están adorando? ¡Zafaos! A ver, ustedes, ¡tapen el horno!...

MATEO. -(Empujando.) ¡Mariposa! ¡Güey!

DAVID. -¡Ay!... ¡ay!... ¡ay!... ¡me has clavao una astilla! (Intenta soltar las tablas.)

MATEO. -¡No largués, che, no largués!

DAVID. -¡Una madre!... ¡Se me ha enterrao hasta el alma!... ¡abajalas!...

FELISA. -¡Acabarás de una vez!... ¡Ya! ¡Muevansén! ¡ Uff !... Qué yunta de sirvengüenzas!...

BRAULIA. -¡Son unos descaraos!... ¡Llame a tata y verá cómo andan lijero!...

MATEO. -¡Pajarito!... ¡Güey!... (Se apresuran a entrar y dan con los tablones en el marco de la puerta.)

FELISA. -¡No ven!... ¿No ven lo que han hecho por jugar?... ¡Me han destrozao la paré?... ¡Ah!... ¡Cuando venga Juan!...

MATEO. -¡Dentrá, pues!...

DAVID. -Vea, doña; ¡Eso prueba que el reboque no iba a durar!...

FELISA. -¡Atrevido!... (David y Mateo entran riendo a carcajadas.) ¡Me las van a pagar!... (Mirando la pared.) ¡Qué sacabocaos! ¡Bandidos!...¡Uy!... ¡Qué frío!... ¿Dónde está mi pañueleta... ¡Me van a hacer agarrar un pasmo!...

BEDULIA. -¡Aquí está mama!...

FELISA. -(Violenta.) ¡Traé!... (Se dirige a la puerta derecha y la encuentra cerrada.) ¿Quién ha cerrao esa puerta?

BRAULIA. -¡Pero mama! ¡Fortunato se está vistiendo!...¡Usted sabe!

FELISA. -¡El mujerengo!... Precisa una hora... ¡Cómo va a venir la nutria esa; no acaba de ensillarse!... ¡Vamos a ver!.... ¿Ande me visto?... ¡Digan!... ¡Digan, pues!...¿Dónde me lavo?...

BRAULIA. -Vaya a lavarse en la tina de los caballos, mama. Que tiene agua del tiempo, y después...

FELISA. -¡Eso es!... ¡Las comodidades pa los hijos...y la madre, ¡Qué reviente!... A ver... ¡Ande!... ¡alcansemén un paño pa secarme!...

BRAULIA. -¡Quedate vos, Braulia!... ¡Repará el horno! (Mutis Felisa y Braulia. Derecha.)




FORTUNATO y BEDULIA

FORTUNATO. -(Asoma por media hoja de la puerta.) ¡Ya estoy, mama!... ¡Dentre, nomás!... ¡No me falta más que ponerme los botines!... ¿Se jué?...

BEDULIA. -¡ Furiosa!... También, ¡Tenés ancheta, vos! ¡Hace más de una hora que te estás lavando!

FORTUNATO. -¡No, zonza!... ¡Es que estaba arreglando aquello!...

BEDULIA. -¿Las cédulas?...

FORTUNATO. -¡Sí!... ¡Vení!... ¡Mirá!...

BEDULIA. -Yo estoy reparando el horno. ¡Vení vos aquí!...

FORTUNATO. -¡Es que todavía tengo los pies en el agua!...¡No me dentran los botines!... ¡Vení!... ¿Querés?...

BEDULIA. -(Se acerca.) ¡Vaya, aquí estoy!

FORTUNATO. -¿No le has dicho nada a Braulia?...

BEDULIA. -¡Zonzo!... ¿Te crees que soy una lengua larga?...

FORTUNATO. -Aquí está mi cédula... Como vos vas a cantar las de los mozos... Cuando salga el nombre de Adelita, hacé que vas a sacar una de la caja y no sacás nada, ¿Sabés?... Y entonces abrís ésta y leés: «Fortunato González». (Le da la cédula.)

BEDULIA. -Van a decir que es trampa.

FORTUNATO. -¡Que digan!...

BEDULIA. -¿Y las revisastes todas?

FORTUNATO. -¡Toditas!

BEDULIA. -¡Qué amor, hijo!... ¿Encontraste la mía?...

FORTUNATO. -¿La tuya?...

BEDULIA. -¡Sí!... Yo la puse a escondidas de mama... Quisiera salir con... con...

FORTUNATO. -¿Con Arturito?

BEDULIA. -¡No!...

FORTUNATO. -¡Ah!... ¡Ya sé!... ¡Con Manolo!...

BEDULIA. -¡Tampoco!... ¿Adiviná?... Empieza con Q.

FORTUNATO. -¡Cupertino!... ¡Ah, pícara!... ¿Y si yo le cuento a mama?

BEDULIA. -¡Contaseló! ¡Yo descubro la trampa de la cédula!...

FORTUNATO. -¡Miren la pebeta!... ¡Con que esas teníamos!... Bueno. ¿Querés hacerme un ramito?

BEDULIA. -¿Pa ella? Enseguida que venga Braulia... Violeta: modestia. Clavel: pasión, y no hay más flores... Si querés le pongo albahaca...

FORTUNATO. -Eso pa después...

BEDULIA. -¡Si no te corresponde!... ¡Ja!... ¡Jal... ¡Ja!... (Vuelve al horno cantando.) ¡Qué triste es vivir, sin ser correspondido!...




BEDULIA, DAVID y MATEO, que entran canchando

DAVID. -¡Salí, bárbaro!...

MATEO. -¡Atajate ésta! ¡Oigalé!... ¡Esta otra!... ¡Ay mi madre!

DAVID. -¡Mirá que barbijo pa un día de viento!...

MATEO. -(Atajándose.) ¡Las ganas!...

BEDULIA. -¡Miren los haraganes!... ¡Parecen dos cachorros!... ¡Si los ve, tata!...

DAVID. -¡Dispense, patrona!

BEDULIA. -¡Mulato!... ¡Odioso!...

DAVID. -¡Salú, rubia simpática!... ¿Arrancó muchos macachines los otros días con Cupertino?...

MATEO. -¡Oigalé!... ¡Mirenlá!... ¡Ya sabe ponerse colorada!...




Dichos, FELISA, BRAULIA, DON JUAN y una NEGRA

FELISA. -(Sale con las manos mojadas.) ¡Braulia!... ¡Mujer condenada!... ¡Ese paño!... ¡Todos han perdido la cabeza!... ¡Uff! ¡Me van a hacer agarrar una enfermedad!... (Se seca con el delantal.)

BRAULIA. -¡Aquí está, mama! ¡Ay, Dios mío!... ¡Ja! ¡Ja!... ¡Se ha tiznao toda con el delantal... ¡Venga a lavarse otra vez!...

D. JUAN. -¿Qué le pasa, vieja? ¡Caramba!... ¡Ja! ¡Jal ¡Ja!... ¿Anda con la llave de la cocina?

FELISA. -¡Uff!... ¡Mirá Juan!... ¡Hacé el favor de poner un poco de orden en esta casa!... ¡Desde mis hijos hasta los peones, todos andan alborotaos!... ¡Nadie me respeta!... (A Mateo y David.) Ustedes, ¿Qué están haciendo?... Ya, ¡Muevansén!...

DAVID. -¡Necesitamos la llave de la despensa!...

FELISA. -Sí... pa robarme todo, ¿No?...

MATEO. -Tenemos que sacar las cosas pa la mesa...

FELISA. -(Tirando el llavero.) ¡Ahí están! Vos Juan... ¡Quedate pa vigilarlos!... ¡Canora!... ¡Canora!...

NEGRA. -(Asomando por la cocina.) ¿Qué hay patrona?

FELISA. -Les estoy sintiendo el cotorreo, ¿Eh? A ver si me dejan quemar el arroz, ¿No?

NEGRA. -¡Pierda cuidao! (Mutis.)

FELISA. -(A Braulia.) ¡Vamos, m´hija!... (Volviéndose) ¡David!... ¡Tené cuidao, no me vayas a golpear la fuente grande que está rajada!... (Mutis.)




Dichos menos FELISA y BRAULIA. Durante esta escena MATEO y DAVID llevan platos y útiles de mesa

D. JUAN. -¿Usted, m' hijita, está en penitencia?...

BEDULIA. -¡No, señor!... Mama me ha puesto a cuidar los pasteles...

D. JUAN. ¿Será pa que no se escapen del horno?...

BEDULIA. -No, señor; pa que no los roben.

D. JUAN. -Salga de ahí que le puede hacer, daño el calor... Aura nomás empieza la función y me agarran sin perros a mí también...

BEDULIA. -¡Qué sorpresa nos van a dar todos! ¿Verdad? Estoy contenta... ¡Ah!... ¿Sabe que va a venir Adelita Cruz?

D. JUAN. -¡Ah!

BEDULIA. -No me descubra, ¿Eh? Le voy a contar un secreto... Fortunato ha hecho trampa en las cédulas y va a salir con ella...

D. JUAN. -¡Ah, sí!... ¡Mirenló al mosquita muerta!... ¿Entonces son novios?

BEDULIA. -¡Novios, no!... pero se gustan... Además Fortunato me ha dicho que le haga un ramo con significado...

D. JUAN. -Bueno, ¡Y a mí, qué me importa! ¡Vamos, m' hija!... ¡Che Fortunato! ¡Repará el horno vos, para que no se escapen los pasteles!... (Mutis con Bedulia.)




FORTUNATO, DAVID y MATEO

FORTUNATO. -¡Ta bien, tata!... ¡Cha botines baguales! ¡Siempre sucede lo mismo! El año pasao, pal 25 de Mayo, casi, los corto. (Afirma los pies y taconea como para agrandarlos.) ¡Una madre!... ¡Vamos a ver quien puede más!... ¡Eh! ¡Eh!... Fi, fi, ¡Aflojate, duro viejo!...

DAVID. -¡Güé! ¡Fijate, che Mateo! ¡Le balan los terneros!

MATEO. -¡Animales gordos esos!... ¡No caben en el brete!...

DAVID. -¡Parate que te vamos a ayudar!... ¡Mateo!... ¡Metele al caballo por la derecha!... ¡Fuera, terneros viejos!

FORTUNATO. -(Riendo.) ¡Dejelós que ya aflojaron!

David. -¡Animal de pesuña dura, es el peludo! ¡Cha que estás paquete, hermano! ¿Pa quien será tanto lujo?...

MATEO. -¿Pa quien va a ser si no es pa la flor del pago, pues?...

DAVID. -¡Es verdad que viene Adelita! ¡Che, Fortunato!... ¡Andá con cuidao!... ¡Mirá que esas potrancas coscojeras suelen tener muchas mañas!...

FORTUNATO. -¿Pa qué habrá aprendido a domar el hijo de mi madre?...

DAVID. -¡Quien sabe si no es de freno ya, hermano!..

FORTUNATO. -Seguro que no se lo has puesto vos... ¡Mugriento!...

DAVID. -¡Yo no, pero nunca falta un roto pa un descosido!...

FORTUNATO. -¿Qué decís?...

DAVID. -¡No te enojés!... ¡No hay como el amor pa poner a la gente de mal genio!...

FORTUNATO. -Es que hace tiempo que te estás metiendo en asuntos que no te importan, ¿Sabés? ¿Qué tenés que decir de Adela?...

DAVID. -¡Yo nada!... ¡La gente es la que habla! Che, Mateo, andá llevando las cosas... Yo voy en seguida... Bueno, ¿Sabés qué más? Dicen que vos andás sonsiando atrás de esa coqueta que no le tiene ley ni a la familia, y que va hacer con vos lo mismo que con Juan Rodríguez, Alberto Gómez, Sinforoso Calderón y todos esos papanatas que han perdido por ella el poncho, el tiempo y la salú...

FORTUNATO. -No habrá encontrao quien le guste...

DAVID. -¡Ah, sí!... ¿Y vos te pensarás que sos más buen mozo y mejor partido que los otros? ¡Que hasta estancias de tres suertes, le ofrecían! ¡Salí de ay!...

FORTUNATO. -¡El amor no mira pelo ni marca!... Eso probaría que ella no es interesada...

DAVID. -¿Por qué los entretiene y los engolosina a todos seis meses, un año y más? ¡Pa después soplarlos por un cañuto, cuando a veces hasta la ropa tienen pal casorio! Mirá, Fortunato, esa muchacha no tiene corazón, ni alma, ni buenos sentimientos... ni corazón, y, además, ¿Querés que te diga otra cosa?... Anda dando mucho qué hablar por esa amistá que le ha entrao con Hilario Serpa que no le sale de la estancia y a todas partes la acompaña...

FORTUNATO. -¡Qué se va a fijar en ese zaparrastroso!...

DAVID. -¿Y no decís que el amor no mira pelo ni marca?... Güeno, vos harás lo que más te guste. ¡Que de mi parte!... ¡Che, Mateo! (Se va cantando) : «El pañuelo que me diste, lo eché al campo a juntar flores... Conmigo son las promesas y con otros los amores»... i Barajá ese trompo en la uña!...

FORTUNATO. -(Pensativo.) ¡Hum!... ¡Ta bueno!




FORTUNATO y BEDULIA

BEDULIA. -¿A ver si te gusta así?... Clavel, heliotropo.. le puse está hojita de malva. ¡Quiere decir dulzura! ¿Estás contento?

FORTUNATO. -Muy lindo... Gracias, che.

DAVID. -¡Fuera pensamiento!... (A los perros.) ¡Tecla! ¡Capeto! ¡Perros del diablo!... Che Fortunato, ahí llega un coche, el breque de Cruz, parece. ¡A la portera!...

FORTUNATO. -¡Sí, son ellos!... ¡Avisale a rnama y a Braulia! (Mutis.)

BEDULIA. -¡Ay, qué lindo!... ¡Mama!... ¡Las Cruz!... ¡Ya van llegando!... (A la otra puerta.) ¡Tata!... ¡Ya están aquí!... (Aparecen negras y chinos sirvientes por la derecha de la cocina. Los demás personajes van saliendo a medida que lo indica el diálogo.)

FELISA. -(A medio vestir.) ¿Ande están?... ¿Ande están? ¡Qué alegrón! Pero si vienen lejos, todavía... (Por los sirvientes.) ¡Uiii! ¡El negrerío!... ¿Qué hacen ahí? ¿Creen a ustedes la visita?... ¡Ya! ¡Pa la cocina! ¡Qué gente!... ¡Ave María!... ¡Me han dejao el horno solo!... (Lo destapa.) ¡Claro! ¡Arrebato todo el amasijo!... ¡Mateo!... ¡Braulia!... ¡Bedulia!...

BRAULIA. -¿Dónde están?

D. JUAN. -¡Ahí llegan!... ¡Pero atajen esos perros! ¡Capeto!...

FELISA. -¡Andá Juan, y mandame a Mateo pa que venga a sacar las cosas del horno!... (Don Juan y Braulio mutis.)




FELISA, ADELA, HILARIO, JUAN, BRAULIA, FORTUNATO, BEDULIA y MATEO

ADELA. -¡Bravo! ¡Bravo!... ¡Que viva el dueño del santo!...

HILARIO. -¡Viva San Juan!...

JUAN. -¡Gracias! ¡Gracias!

FELISA. -¡Adelita! (Abrazos y besos.)

ADELA. -¡Cuánto gusto!... ¿Cómo está?...¡Siempre trabajando!...

FELISA. -¡Ah!. ¡Es una lidia de nunca acabar!... ¡Mateo! ¡Mateo! ¡Vayan sacando el amasijo del horno!... ¿Y don Francisco?...

ADELA. -¡No pudo venir!... Usted sabe que esa pierna lo tiene muy incomodado.

FELISA. -¡Pobre!

ADELA. -Y para no perder la fiesta, resolvimos dejar a la Tita en casa y venir con Ovidio.

HILARIO. -¡Los demás no seremos gente!...

ADELA. -¡Ave María, Hilarío, qué delicado! Vean: ¡Vine también con Hilario!... ¡Con el gran Hilario!...

BRAULIA. -¡Ah!... Hilario es infaltable. No habría reunión entretenida sin él...

HILARIO. -¡Como no hay buen circo sin payaso!...

FELISA. -¡Jesús! ¡No tanto!...

HILARIO. -¡Eso dice Adela!...

ADELA. -¡Callesé! ¡Intrigante!... ¡Mentiroso!. Fortunato, digo Hilario. ¡Pero Jesús, qué cabeza la mía!... ¿quiere traerme un paquetito que he dejado en el breque? (Fortunato e Hilario vanse corriendo.)

BRAULIA. -¿Qué se te olvidó?...

ADELA. -¡Ya verán!... ¡Una cosa!... (Viendo a Fortunato que llega con lo pedido, y a Hilario.) Aquí está, gracias... a los dos.

FORTUNATO. -Por servir a mi reina.

HILARIO. -Pero que conste que me lo ha pedido...

ADELA. -Bueno; supongo que no pelearán. Don Juan, esto es, para usted. (Hilario y Fortunato hablan en voz baja.)

D. JUAN. -Hijita, ¿Para qué te has incomodao?

BEDULIA. -¡A ver!... ¡Que lo abra!... ¡Que lo abra!.

BRAULIA. -¡Yo!... ¡Yo!... ¡Yo!... (Toma el paquete.)

FELISA. -¡Jesús, qué novelería!... ¡Traelo, Juan!...¡Uii! ¡Qué bonitos! ¡Ni orgulloso se va a poner mi viejo!...

BRAULIA. -¡Qué lindas las zapatillas!

D. JUAN. (Toma las manos de Adela.) ¡Bordadas por estas manitas!... (La besa.) ¡Gracias!... ¡Gracias!...

ADELA. -¡Que los cumpla muy felices!...

FORTUNATO. -¡Te lo alvierto nomás!... ¡No te me pongás por delante porque te va a ir mal!...

HILARIO. -¡No seas pavo!... ¡Hace el favor! ¡Viá a arreglar eso!... Verás. ¡Adelita!... ¡Señorita Braulia!...¡Vengan!...

ADELA. -¿De qué se trata? (Se acercan todos.)

HILARIO. -Perdonen los casados... Es cuestión de amores...

ADELA. -¡Debe ser una locura de Hilario!. ¡Si ellos se van, no lo escucho!...

HILARIO. -Bueno; tal vez sea mejor. ¡Señor don Juan, aquí le presento otro regalo!... (Toma a Adela por un brazo.) ¡Una nuera de mi flor!

D. JUAN. -¡Caramba!...

ADELA. -(Severa.) ¡Hilario!...

FELISA. -¡Qué sorpresa!...

HILARIO. -¡Yo soy así! Las cosas derechas, y... ¿Le gusta el regalo, viejo?...

D. JUAN. -¿No me ha de gustar?... ¡Vení acá, Fortunato!... ¡Mirenló todo boliao!... (A Adela.) Ya sabía yo algo, m' hija. (Fortunato se acerca tímido.) ¡Sé, que ese ramo era pa ella!... ¡Déselo, pues!...

FORTUNATO. -¡Sírvase, Adelita!

ADELA. -¡Este... bueno!... Lo acepto por venir de sus manos... pero... francamente... este Hilario tiene unas cosas... no sé cómo decirlo... esto es un compromiso y...

HILARIO. -(Medio irónico.) Bueno, bueno. ¡Qué tienen que hablarse primero!... Tiempo les va a sobrar luego en el baile.

D. JUAN. -¡Está claro!...

HILARIO. -Se declaran y pronto tendremos fiesta en la estancia de la novia. ¡Viva la patria! ¡Vivan los novios!... ¡Viva San Juan!... (Anochece.)




Dichos y DAVID

DAVID. -(Con una pala y sobre ella una fuente con el pastel.) Señorita Adela... ¿A qué no sabe pa quién es esto?...

ADELA. -¡Ay! ¡Qué rico!...

DAVID. -¿Eh?... ¡Y no le digo nada el bordadito!....

ADELA. -¡Qué bien!... ¿A ver qué dice? (Lee): «Adela Cruz»... ¡Y un corazón abajo!...

DAVID. -¡Mirelés las caras a todos pa saber quién lo ha hecho!...

ADELA -.¡Oh! ¡Esto es un obsequio de Fortunato!...¡Le agradezco el recuerdo! ¡Muy bonito!...

HILARIO. -(Se acerca.) ¡A ver!... ¿Puedo verlo yo también? (Toma la fuente.) ¡Qué boni...! ¡Arre! ¡Que me quemé!... (Deja caer la fuente.) ¡Santo Dios!...

ADELA. -¡Hilario!...

HILARIO. -(A Fortunato.) ¡Perdoná, hermano!... ¡No lo hice queriendo!... (Le muestra las manos.) Mirá. (Aparte y con rabia.) ¡Estoy achicharrao!...

FELISA. -¡Dios mío!... ¡Con estas charlas!... Está anocheciendo y... Juan, mirá si está pronto el comedor... Yo voy a la cocina. (A David y Mateo que están en el horno.) ¡Zanguangos!.. ¿No han acabao?...

VOCES. -(Dentro.) ¡Ahí están!... ¡Ahí llegan!... ¡La serenata!... (Corren todos al foro.)

D. JUAN. -¡Pero sujeten esos perros!... ¡Matenlós!... ¡Tecla! ¡Capeto! ¡Canario!... (Váse silbando a los perros. Durante este mutis se oye que van llegando los músicos, gritos, tiros, ladridos y silbidos hasta que se oye claramente los gritos de:) ¡Viva San Juan!... ¡Viva el dueño del santo!... ¡Viva don Juan González!...

(Cuadro pintoresco a piachere. Las mujeres con sombreros raros, lo mismo el vestido. Los hombres, de pantalón, pañuelo y poncho el que tenga. Saludos, vivas, etc.., a DON JUAN. Besuqueos entre las mujeres. Voces que gritan: ¡Música!...

SERENATA

Apenas se siente
Monótono ruido
Aún duerme en su nido
El pardo zorzal.
Y oculta en su esmalte
La verde pradera
Qué plácida espera
Su luz matinal (Bis.)
Escuche don Juan
Esta serenata
Qu' en la vida ingrata
Algo hay que gozar.
Y hoy que es su santo
Viva la alegría
Que viva este día
Que viva don Juan.

(¡Música!... Marcha de acordeones y guitarras. D. JUAN en el umbral de la puerta. Anochece por completo. Luz en la cocina y habitaciones. Mientras tanto HILARIO atrae hacia el pequeño jardín a ADELA).

HILARIO. -No te me vas a perder sin que te hable.

ADELA. -¡Hilario, por Dios!...

HILARIO. -¡Dame ese ramo! (Se lo arranca del pecho.)

D. JUAN. -¡Gracias!... ¡Muchas gracias!...

FELISA. -Bueno.... ¡Vayan pasando! ¡Adelante!... Fortunato: ¡Atendé a la gente, pues!...




HILARIO y ADELA

HILARIO. -Decime... ¿Qué pensás hacer conmigo?

ADELA, -¿Y vos?...

HILARO. -Lo que debo, lo que tengo que hacer. ¡O nos entendemos esta misma noche o temprano se acaba el baile!

ADELA. -¡Hilario! ¿Te has vuelto loco?... Vos lo sabés... ¡Yo no quería venir!...

HILARIO. -¡Sí, loco! ¡Te hice venir porque estoy reventando de celos, de pena, de desesperación!... ¡Y para obligarte a descubrirlo todo!... i Sé que ya no me querés, que estás encalabrinada con ese... papanata!...

ADELA. -¡No, por Dios!... ¿Por qué sos malo? ¡Si te quiero!..

HILARIO. -¡Nunca me has tenido más ley que a los guachos y a los charabones que criás en tu casa pa divertirte!...

ADELA. -¡Hilario!...

HILARIO. -¿Por qué no nos casamos, entonces?... ¡Decí! ¿Por qué? (Le toma un brazo.) ¿Por qué?... ¿Por qué tenés vergüenza de mí?... ¿Por qué la flor del pago no puede casarse con el más pobre de los gauchos? ¡Orgullosa!... ¡Coqueta!...

ADELA. -¡Chist!... ¡Callate, por Dios! ¡Nos van a oír!...

HILARIO. -¡Qué miedo tenés! ¡Voy a gritar! ¡Or...gu... llo...

ADELA. -(Le tapa la boca.) ¡No!... ¡Escuchame!... ¡Vos no tenés nada!...

HILARIO. -¡Tengo estas espaldas pa trabajar!... ¡Tengo!...

ADELA. -¡Psss!




Dichos y BRAULIA

BRAULIA. -(Sale.) ¡Qué obscuridad!... ¡Adelita!...

ADELA. -(Disimulando.) ¡Ja... ja... ja... ! ¡Qué gracioso!

BRAULIA. -¿Dónde estabas?...

ADELA. -¡En la cocina!... ¡Hilario nos estaba contando un cuento de las Rodríguez tan gracioso!... Imagínate que...

HILARO. -¡Venga, Adela; oiga el final!...

BRAULIA. -¡Oh!... ¡Yo también quiero oírlo!... (Aparece Fortunato y queda en suspenso a pocos pasos del grupo.)

HILARIO. -Bueno... y después el mozo le dijo a ella (Sentencioso): ¡Hacés lo que te he dicho o esta noche... o esta noche, se descubre todo!...

ADELA. -¡Ja... ja... ja...! ¡Qué gracioso!...




Dichos y FELISA

FELISA. -(Saliendo con sillas.) ¡A ver muchachos!...ustedes son los más interesaos!... ¡Ayudemén!... ¡Que va a empezar el baile! (Van saliendo con sillas y colocándolas a lo largo de la pared. Bedulia sale con unas cajas.)

BEDULIA. -¡Aquí está la caja de las cédulas!... (Entran hombres y mujeres.)

NICANORA. - ¡Venga aquí m' hijito!... No se vaya a dormir, ¿Eh?

CHICO. -¡Yo quiero ir a jugar!...

NICANORA. -¡Después!... ¡Después!... Ahora van a sacar las cédulas.

FORTUNATA. -(A Adela.) -¿Está dispuesta a escucharme?...

ADELA. -Sí... si me promete no ser tan cargoso!...

HILARIO. -¡Adelita!... ¡Escuche!... Dice Braulia...

ADELA. -¡Espere!... Estoy muy ocupada.

HILARIO. -¡Ah, sí!... ¿Empieza ya la temporada?

FORTUNATO. -¡Sí!... Empezamos ya a querernos.

HILARIO. -¡Oh!... ¿No te decía yo?... ¡Bravo!... ¡Viva la patria!.. ¿Y las cédulas? ¡Caramba! ¿Ya están sacando?

ADELA. -¡Caramba que es porfiado! ¡No tengo nada con él!... ¡Hilario es un buen amiguito y nada más! ¿Cómo cree que yo voy a fíjarme en eso!...

FORTUNATO. -¿Y entonces?...

ADELA. -Tenga paciencia; ya le contestaré.

FORTUNATO. -¡Una esperanza, siquiera! ¡Un tantito así de ilusión!... (Carcajadas en el grupo.)

VOCES. -¡Que siga! ¡Que siga!...

FORTUNATO. -¿Puedo esperar?...

NICANORA. (Levantando al chico que se cae dormido.) ¡Vamos no sea así!... ¡Levantesé!... ¡Parece mentira!... ¡Aura vamos a tomar chicolate!

FELISA. -¿Por qué no lo acuesta, misia Nicanora? (Le toma el chico.) ¿Quiere acostarse? (A los de las cédulas.) ¡No canten, todavía! ¡Venga, hijito!... ¡U... upa!... ¡Qué pesao!... (Mirando en derredor.) ¡Fortunato!... ¡Llévate a este chico a dormir!... ¡Andá, pues!...

FORTUNATO. -(Gesto de impaciencia.) ¿Sí?... ¿Luego? ¿Me contesta luego?... ¿Sí?...

ADELA. -¡Por Dios!... ¡Qué cargoso!... Pues... ¡No!

FELISA. -¡Pero Fortunato!... ¡Qué charla!... ¡Vení, pues!... (Fortunato alza el chico.) Llevalo al cuarto de los huépedes y acostalo en la cama grande con Juan.

HILARIO. -El que se fue a Sevilla perdió su silla.

NICANORA. -¡Ah!... ¿Está acostado ya don Juan?

FELISA. -¿Ese?... ¡Uff! ¡No puede perder la costumbre! ¡Mi marido, misia Nicanora, es como los güelles: en cuanto come, tiene que echarse pa hacer la digestión!... ¡Bendito sea Dios! ¡Yo le decía que era un desaire a ustedes; pero todo fue devalde!...

NICANORA. -¡Vea!... ¡Mi esposo es igual!... Las otras noches...

VOCES. -Bueno, pues: ¡sigan las cédulas!...

DAVID. -Vamos a ver quién es ésta. ¡La fresca, que está pegada! (Desdobla.)

ADELA. -¿A qué venís?. ¡Por Dios, Hilario!... ¡No hagás esas cosas!... ¡Te lo pido por lo que más quieras.!...¡Por nuestro amor!... ¡Te lo prometo todo!... (Hilarlo, durante la súplica, se frota las manos y silba.)

CANTOR 1º -Aquí está... señorita Aurora Sosa...

BEDULIA. -Con... Lindor Suárez... (Aplausos y bravos.)

CANTOR 1º. -¡Los versos!

CABALLERO

Si quieres que tenga ratos
de verdadera dulzura,
dejame pasar la noche
contemplando tu hermosura.

SEÑORITA

Caballero más amable
pienso que tal vez no exista,
pero de verme tan linda
debe ser corto de vista. (Aplausos.)

CANTOR 1º -(A una dama.) Conserve, señorita, este recuerdo.

ADELA. -¿Por qué esta noche?... Más bien mañana se lo decimos a tata...

HILARIO. -Porque quiero matarte ese orgullo... Bastante me has hecho sufrir pa que no te castigue. Esta noche, pues, la temporada será conmigo... pal primer pericón.

ADELA. - No puede ser... se lo prometí a Fortunato...

HILARIO. -¡Discúlpate con él... pretextos no te faltan! (Se acerca a Fortunato.) Hermano, el que fue a Sevilla...

FORTUNATO. -¡Y el que fue y volvió, al otro se la quitó!

HILARIO. -¡No te aflijás!... Te víá a dejar el campo; pero antes debemos aclarar una cosa. He invitado a Adela pa bailar el primer pericón.

FORTUNATO. -Y ella te habrá dicho que está comprometida conmigo...

HILARIO. -¡Lo estaba antes conmigo!...

FORTUNATO. - No puede ser... En fin, ella lo dirá... Adela, ¿con quién va usted a bailar?

HILARLO. -(Ansia.) ¿Con quién?...

ADELA. -(De pie.) Este... con usted, Fortunato.

FORTUNATO. -¿Lo has visto?

HILARIO. -¡Ella es muy dueña!... ¡Qué diablos!...¡Viva la patria!... ¡Bravo!... ¡Bravo!... Van ustedes a bailar un pericón...

FORTUNATO. -¿Qué querés decir vos?...

HILARIO. -¿Yo?... ¡Nada! ¡Ja... ja... ja!...

VOCES. -¡Adela!... ¡Adela!. ¡Te tocó a vos!...

HILARIO -¿Ah, sí!...

FORTUNATO. -¡Veremos con quién sale!... ¿El brazo, Adelita?... ¡Bedulia!... ¡A ver si tenés buena mano!...

HILARIO. -¡Dispensenmé, pero esa cédula la saco yo!... Dicen que tengo buena suerte y quiero dársela toda a la flor del pago... (Toma la caja de las cédulas.) ¡Fijensén bien!... ¡Bien revueltas!... (Agita la caja.) ¡No tengo nada en las manos!... ¡Saco de arribita!... Esta... (Ansiedad.) ¡Hilario Serpa... (Aplausos.)

ADELA. -¡El destino!... ¡Dios, Dios!...

FORTUNATO. -(Pega en la caja un golpe.) ¡Eso es trampa!... (Caen las cédulas. Hilario se abalanza. Adela se interpone.)

HILARIO. -(Con desprecio.) ¡Bobo!. ¡Desgraciao!...

FELISA. -¿Por qué has hecho eso, Fortunato?

FORTUNATO. -¡No sé, mama!... (Va hacia Adela que se ha sentado en un rincón con la cabeza oculta entre las manos.) ¿Qué tiene, Adelita?... ¿Qué es eso?...

FELISA. -¿Ves lo que has hecho?... ¿Qué le pasa, m' hijita?...

HILARIO. -Un ataque de romanticismo, ha de ser. (La gente comenta en grupos.)

ADELA. -¡Nada!... ¡Ya pasó!. ¡Qué malo, Fortunato!... ¡Me ha dado un susto!...

FELISA. -¡Ah, bueno!... ¿Ya pasó?... ¡Pero cómo hemos quedao todos!... ¡Vaya!... ¡A bailar!... ¿Dónde está el acordionista? ¡Fortunato, llámalo pa que toque la acordiona!...

VOCES. -¡Eso es!. ¡Música!... ¡Música!... (Vase Fortunato.)

HILARIO. -¿Estás empacada, todavía?

ADELA. -(Llorosa.) ¡Pero, por Dios!... ¿Qué debo hacer?... ¡No seas malo!...

HILARIO. -Bailá conmigo... El pericón...

ADELA. -¡No!... ¡El pericón, no! ¡No es posible!...

HILARIO. -¡Enfermate, entonces, y no bailés con nadie!...

ADELA. -¡Qué diría la gente! ¡Es una vergüenza!... (Se oyen voces del chico. Corren todos al foro. Aparecen las chinas, y David con el chico al hombro.)

Voces. -¿Qué pasa? ¿Qué ocurre?...

DAVID. -Nada!... ¡Que el borrego este ha voltiao la olla del chicolate!... (Sensación general.)

NICANORA. -¡Ah!... ¡Hijito mío!... ¿Se ha quemao?

DAVID. -¡No, señora! ¡Por desgracia no se ha hecho nada!... ¡Vea, ña Felisa!... ¡Tuíto el chicolate disparramao! (Nicanora revisa al chico.)

FELISA. -Ave María! ¡Qué desgracia! Y ustedes, zanguangos, ¿por qué lo dejaron arrimarse al fogón?

DAVID. -¡Eso es! ¡Ahora la vamos a pagar todos por ese mocoso mal enseñao!...

NICANORA. -¡Mal enseñao, no, porque tiene madre que lo castigue!, ¿sabe?

DAVID. -¡Ni una gota de chicolate nos ha dejao!...




Dichos y DON JUAN

D. JUAN. -¿Qué ha pasao?

FELISA. -¡Qué va a pasar! ¡Que el chico de mi comadre se ha voltiao la olla del chicolate!...

D. JUAN. -¡Gurí travieso!... ¡Apenitas lo había dejao Fortunato en mi cama, se levantó y agarró pal patio!...

FELISA. -¿Y vos por qué lo dejaste salir ¡Si vos no tuvieras esa pachorra!

D. JUAN. -¡Caramba, no te enojés!... ¡Vaya uno a saber lo que se le había antojao al muchacho!...

FELISA. -¡Salí de ahí!... (A las chinas.) ¡A ver, Canora!... ¡Emiliana!... ¡Vayan a moler un poco de café!... ¡Qué lástima!... ¡Tan rico que me iba saliendo el chicolate! Por culpa tuya!...

D. JUAN. -¡No se aflija, vieja!... La gente sabrá disculpar... ¿Pero no siguen las cédulas?...

FORTUNATO. -Se acabaron, tata.

D. JUAN. ¡Bueno, a bailar, entonces!... (Nicanora sienta al chico a su lado. Entra David tocando el acordeón. Se forman parejas.)

FORTUNATO. -(Invitando.) ¿Adelita?... (Esta vacila y le toma el brazo.)

HILARIO. -(Aplaudiendo.) ¡Bravo! ¡Bravo!... ¡Viva la patria!... (Las parejas circulan mientras preludia el acordeón. Una se para delante de Hilario.)

UNA. -¿Usted no baila, Hilario?...

HILARIO. - ¡Me gusta mirar!... Además... quien va a bailar con este pobre gaucho zaparrastroso.

UNA. -(Yéndose.) ¡Ave María!...

HILARIO. -¡Una madre!... (Se mete los puños en los ojos.) ¡No me dan ganas de llorar!

FELISA. -(A los tirones con Juan.) ¡Pero Juan! ¿Estás loco?... ¡No quiero bailar!...

D. JUAN. -¡Vamos, vieja! ¡Este periconcito, nomás!... Pa acordarnos de nuestros tiempos.

VOCES. -¡Sí... sí, que baile!...

DAVID. -¡Baile, doña Felisa! ¡Le va a hacer bien pal reumatismo! ¡Se ablandan las tabas!

FELISA. -(Acepta.) ¡Pero qué disparate!... ¡Qué va a pensar la gente!...

D. JUAN. -¡Cuando menos que somos novios!... ¡A ver, muchachos, ese pericón! ¡Una madre!... ¡Si me parece que tengo 30 años menos!

(Baile.)

D. JUAN. -¡Sí ya no me acuerdo!... ¡Era como luz pa improvisar antes! ¡Espérate un poco!... (Se compone el pecho.)

FELISA. -¡A ver si no salís con ninguna zafaduría!...

D. JUAN. -Perdé cuidao, vieja. ¡De los 60 pa' arriba, no hay hombre que no sea un santo!... ¡Aguardá un poco!... Éste: «Una mañana en el monte nos encontramos los dos...

FELISA. -¡No, eso no!... ¡Sinvergüenza!

D. JUAN. -Era pa asustarte, nomás. Güeno...

«No porque yo sea viejo
te pongas haciendo cruces
si entuavía tiene juerzas
ño Juan en los caracuces.»

VOCES. -¡Oigalé!... ¡Muy bien! ¡Que le retruque, ña Felisa!

FELISA. -¿Acaso soy manca?...

«Mire viejo que se pasa
y ya se cae de maduro,
metasé con... su madrina
o en la cueva de un peludo.»
FORTUNATO. -En el ramo que te di
iba la flor de mi amor,
¿qué has hecho, Adela, del ramo?
¿dónde está mi linda flor?

VOCES. -¡Oigalé cómo improvisa!...

HILARIO. -(Entra por el foro y se mete en la rueda.) Adelita, yo la desempeño...

FORTUNATO. -¡No permito!...

ADELA. -¡No, Hilario!... ¡No, por favor!...

HILARIO. -¡Caramba!... ¡Parece que fuera a decir algo malo!... Que lo diga el público: ¿quieren que la desempeñe a Adelita?

VOCES. -¡Sí! ¡No! ¡Sí!

HILARIO. -¡Bobo!... Si sos hombre, escuchá:

«Como el pastel que me hiciste
cayó al suelo y se rompió;
el ramo que me ofreciste...
¡qué querés! (huele el ramo) se me perdió.»

(Fortunato se avalanza y casi luchando van hacia afuera. Tumulto.)

FELISA. -¡Mi hijo!... ¡Hijo querido!...

DAVID. -¡Son cosas de hombres, señora!

FELISA. -¡Fortunato!... ¡Hijo querido!...(Pausa. Adela solloza en un rincón.)

VOCES. -¡Abran!.. ¡Abran!... ¡Un herido!... (Felisa escapa dando gritos. Aparece Hilario con una herida visible, sostenido por dos.)

HILARIO. -¡Me pegó bien!... ¡Qué diablos!...

ADELA. -(Al oír la voz de Hilario da un grito y corre hacia él.) ¡Hilario!... ¡Hilario querido!... ¡Me lo han matao, madre santa!... ¡Me han matao a mi hombre!... ¡Sí... sí!... ¡Sepanló todos!... ¡Mi cariño!... ¡Mi amor!... ¡Mi todo!... (Estupor general. Se echa a sus pies y le abraza.)

HILARIO. -(Dándole con el pie.) ¡A buena hora!... ¡A buena hora!... ¡Orgullosa!... ¡Coqueta!... ¡A buena hora!...

TELÓN

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