viernes, febrero 23, 2007

Pedro Calderón de la Barca :El monstruo de los jardines




Jornada III



Salen por una parte AQUILES vestido de galán y por otra DEIDAMIA.


AQUILES Pálido ceño de la noche fría,
que limitada sombra
desvanece y asombra
la luz del sol el rosicler del día,
siendo en abismo tanto, 5
todo horror, todo miedo y todo espanto.
DEIDAMIA Todo horror, todo miedo y todo espanto
es cuanto toco y piso,
pues apenas diviso
en las arrugas del nocturno manto, 10
atenta a mi querella,
ni una luz, ni un reflejo, ni una estrella.
AQUILES Ni una luz, ni un reflejo, ni una estrella
en el cielo parece,
o cuanto favorece 15
mi pretensión, y de Deidamia bella,
pues cuando en este traje vengo a hablalla,
falta el sol, la luna huye, el viento calla.
DEIDAMIA Falta el sol, la luna huye, el viento calla,
cuando firme y constante 20
vengo a ver un amante,
tan enigma de amor, que a descifrarla
no hay valor que se atreva,
tal mueve, tal admira, tal eleva.
AQUILES Tal mueve, tal admira, tal eleva 25
de mi vida el suceso,
que más Deidamia es esta, y aun por eso
su nueva siquis con fragancia nueva,
saluda en los verdores
de las hojas, las ramas y las flores. 30
DEIDAMIA De las hojas, las ramas y las flores
el vulgo ha respirado;
sin duda que ha llegado
el cuidado, que es dios de los amores.
AQUILES Mi dueño.
DEIDAMIA Gloria mía. 35
AQUILES Salió el sol.
DEIDAMIA Vino el alba.
LOS DOS Llegó el día.
DEIDAMIA Ya acusaban tu tardanza,
viendo que la noche viene,
y que tú te detenías, [62]
árboles, hojas y fuentes. 40
AQUILES No te admire, no te espante,
hermosa deidad de nieve,
a quien vistieron jazmines
y coronaron claveles,
que tema el verte hoy
DEIDAMIA ¿Por qué? 45
AQUILES Porque quien de celos muere,
no es mucho que el encontrarlos
dilate.
DEIDAMIA La alfombra verde
destos cuadros nos convida;
siéntate y di lo que sientes. 50

(Asiéntanse.)


AQUILES Con tal licencia, perdona
que desde el principio empiece.
Yo, bellísima Deidamia,
en aquel inculto albergue,
que fue mi primera cuna, 55
te vi un día.
DEIDAMIA No me acuerdes
dónde y cómo, puesto que
ya me lo has dicho otras veces.
AQUILES Tan sin mí quedé sin ti,
que para que no muriese 60
a manos de mis tristezas...
DEIDAMIA La hermosa deidad de Tetis,
que según me has dicho, es
la que te ampara y defiende,
buscó a tu vida reparos. 65
AQUILES Y porque amando viviese...
DEIDAMIA Del traje y nombre de Astrea,
a quien sepulcro de nieve
ella construyó en sus ondas,
saneó los inconvenientes 70
en tu edad y tu hermosura;
y puesto que sé quién eres,
y cómo estás aquí, ¡vamos
al pesar que hoy te entristece!
AQUILES ¿Para qué si has de atajarme 75
a todo cuanto dijere?
DEIDAMIA Aquesto es aprovechar
el tiempo porque parece
inútil conversación
la de hablar siempre imprudentes 80
en lo que sabemos.
AQUILES Pues,
si los amantes no hubiesen
de hablar siempre en lo que saben,
¿qué tendrían que hablar siempre?
Ya disfrazado en tu casa 85
quiso mi estrella atreverse
de declararse contigo
y hablándote en mí...
DEIDAMIA Sucede,
que se declaró Lidoro,
por quien mi engaño lo entiende. 90
AQUILES Aquí quedamos; tu enojo
me obligo a que te dijese
quién era tu amante.
DEIDAMIA Y yo
afable lo escuché; o fuese
porque ya en mi inclinación 95
tu ingenio y belleza hubiesen
ganádome el albedrío,
o porque Lidoro, al verle
(otra vez lo dije) como
esposo y no como huésped, 100
le aborrecí sin más causa
que empezar a aborrecerle.
AQUILES Gustaste de que de noche
en este traje viniese
a este jardín.
DEIDAMIA Sí, porque 105
en el de mujer parece
que está violento el cariño.
AQUILES Monstruo, pues, de dos especies,
tu dama de día, y de noche
tu galán; no te merece 110
mi amor de galán, mi dama,
ni favores, ni desdenes,
pues ni dama me despides,
ni galán me favoreces.
DEIDAMIA Eso no quiero que digas, 115
pues, ¿qué más favores quieres
de mí, que ver un engaño
tal, que ejemplares no tiene,
le disimule? ¿Qué más
finezas sí me mereces, 120 [62v]
pudiendo hablarte de día,
por hacer voto el quererte,
que aquestas horas te hable?
¿Que más agrados, si debes
a mis pesares que finjan 125
en mi salud accidentes
que el casamiento dilaten?
AQUILES No te enojes, razón tienes;
mas, ¿qué importa, ¡ay dueño mío!,
haber llegado a deberte 130
esas finezas, si todas
me han de servir solamente
de mayor pena mañana?
Dicen que casarte quiere
tu padre; mira si ha sido 135
piedad el favorecerme,
pues es guardarme la vida,
solo para darme muerte.
DEIDAMIA ¿Puedo yo no ser quien soy?
AQUILES ¿Lloras?
DEIDAMIA No, que aún no me deben 140
aquese alivio mis ansias.
AQUILES ¿Pues qué es eso?
DEIDAMIA Es solamente
querer llorar sin llorar,
bien como en pecho rebelde.
MÚSICOS (Dentro.) Ojos eran fugitivos, 145
de un pardo escollo dos fuentes...
AQUILES ¿Qué voces son las que escucho?
DEIDAMIA No te asustes, no te alteres:
músicos son de Lidoro,
que desde ese parque suelen 150
cantar, porque así presumen
que mis tristezas divierten.
AQUILES Con buena disculpa, ¡ay triste!,
que no me ofenda pretendes,
con decir, que es de Lidoro 155
música, que ya dos veces
la debo sentir por suya,
y porque a impedirles llegue
a estas flores que reciban
en el nácar que guarnecen 160
tu pie las hermosas perlas
de las lágrimas que viertes.
MÚSICOS ...humedeciendo pestañas
de jazmines y claveles...
DEIDAMIA Que él cante cuando yo lloro 165
contrariedad es que debe
estimarse, pues que dice
mi (26) amor y mi olvido.
AQUILES ¿Puede
no sentir quien siente?
DEYDAMIA No;
mas puede hacer que consuele 170
al sentimiento el agrado,
viendo el alma de quien siente.
MÚSICOS ...cuyas lágrimas risueñas,
quejas repitiendo alegres...
AQUILES No me detengas, que tengo 175
de salir, a donde intente
hacer que lloren, pues lloras;
que no es bien que tú te quejes
y ellos canten, sin que yo
su (27) sangre y tu llanto mezcle. 180
MÚSICOS entre conceptos de cantos
y murmurios de corriente.
DEIDAMIA No has de salir.
AQUILES Ya no haré,
que si entra en el jardín gente,
¿para qué he de salir yo? 185
DEIDAMIA ¿Gente aquí?, ¡cielos, valedme!

(Ábrese una puerta y salen LIDORO y LIBIO.)


LIDORO ¿Dijiste, porque mejor
la desecha (28) hagan, no dejen
de cantar mientras adoro
de más cerca las paredes 190
de los cuartos de Deydamia,
ya que ruegos o intereses
vencieron los jardineros,
para que la puerta abriesen?
LIBIO Sí señor, ya prevenidos 195
quedan de que canten siempre.
DEIDAMIA Yo soy muerta, si por dicha
o por desdicha acontece
ser conocida.
LIDORO Hacia allí
que siento ruido parece; 200 [63]
y es verdad, dos bultos son.
LIBIO Y grandes; cada uno tiene
veinte años de caída.
LIBIO ¿Hombres aquí? Conocerles
es ya forzoso.
LIBIO No es. 205
LIDORO ¿Pues qué puedo hacer?
LIBIO Volverte:
mira que es cosa tan fácil.
LIDORO ¿Que eso necio me aconsejes?
¿Cómo puedo no saber
quién a estos jardines entre 210
a estas horas?
LIBIO No queriendo
saberlo.
DEIDAMIA A nosotros vienen.
AQUILES Retírate tú, que yo
me quedaré a detenerles;
que como no te conozcan, 215
los demás inconvenientes
importan menos.
DEIDAMIA Forzoso
es, ¡ay de mí!, aunque pendiente
deje en tu vida mi vida. (Vase.)
LIDORO El uno la espalda vuelve. 220
LIBIO Parécese a mí.
LIDORO Y el otro
queda.
LIBIO Ese no se parece.
LIDORO ¿Quién va?
AQUILES ¿Quién me lo pregunta?
LIDORO Un hombre que saber quiere
cómo habéis entrado aquí. 225
AQUILES La duda es impertinente,
pues preguntándoos a vós
cómo entrasteis, me parece
sabréis como he entrado yo.
LIDORO Yo tengo causas que pueden 230
darme aqueste atrevimiento.
AQUILES Yo también.
LIDORO Y me compete
el saber quién sois.
AQUILES A mí
el no decirlo.
LIDORO Pondreisme
en obligación de que 235
lo pregunte desta suerte.
AQUILES Y a mí responder de estotra.

(Cantando dentro, juntan las dos coplas pasadas como de lejos.)


MÚSICOS Ojos eran fugitivos...
LIBIO A muy lindo tiempo vuelven
a cantar los otros; ¿quién 240
puso espadas y broqueles
en solfa jamás?
LIDORO ¿Qué hacéis?
LIBIO La fuga deste motete
a decir que callen voy,
porque en estilo no entren 245
de matarse dos, debajo
de compás. (Vase.)
LIDORO Aunque valiente
os mostráis, sabré quién sois.
AQUILES Soy, si el valor se resuelve,
el monstruo destos jardines. 250
LIDORO El nombre.
AQUILES No ha de saberse.
LIDORO Aunque vós me le calléis,
me lo dirá vuestra muerte.

(Riñen los dos y sale ULISES.)


ULISES ¿En los jardines espadas,
y abiertas sus puertas? Llegue 255
a saber qué es esto.
LIDORO Pues
no es bien que el empeño deje,
hasta que sepa quién es,
hombre que a decir se atreve,
«monstruo soy destos jardines». 260
ULISES ¿Qué escucho? Luego tú eres
el que busca mi deseo
tanto, que a esta hora me tiene
desvelado a estos umbrales;

(Pónese de parte de AQUILES.)


y así yo he de conocerte. 265
AQUILES Pues equivocado llega,
cielos, en mi favor este,
dejándole el riesgo, es bien
que la ocasión aproveche
y me retire a mi cuarto, 270
donde antes que puedan verme,
mude de traje y de nombre. (Vase.)
LIDORO Hombre, si buscando vienes,
como has dicho, ¡ay de mí!, al monstruo
destos jardines, advierte 275
que a él le dejas ir, y a quien (29) [63v]
también le busca detienes.
ULISES A ti te oí decir, que tú
lo eres, y pues tú lo eres,
no te defiendas de mí, 280
que no te busco imprudente
para tu muerte, sino
para tu aplauso y hacerte
dueño de Troya; y porque
de mí, seguro, no intentes 285
defenderte, Ulises soy,
que en este jardín previene
por un oráculo hallarte.
LIDORO ¿Ulises?
ULISES Sí.
LIDORO Pues si ese
es tu intento, contra ti 290
tu diligencia se vuelve,
pues le dejas cuando yo
también le busco.
ULISES ¿Quién eres?
LIDORO Lidoro soy.
ULISES Pues, señor,
¿vós aquí?, ¿vós desta suerte? 295
¿Qué es esto?
LIDORO No sé. ¡Ay Ulises!
ULISES Sepa qué es.
LIDORO Pues se nos pierde
entre manos la ocasión
de saber, ¡desdicha fuerte!,
al que vuestro valor busca 300
y vuestro valor defiende.
Y ya la primera luz
en su crepúsculo vence
las tinieblas de la noche,
no es bien que aquí nos encuentren. 305
Salgamos de aquí, y sabréis
lo que a mi vida sucede,
pues solamente de vós
lo fïara.
ULISES Y justamente,
que soy vuestro amigo; y puesto 310
que no es bien durar en este
sitio sin que respetemos
el honor destas paredes,
tomemos la vuelta al parque.

(Éntranse por una puerta y salen por otra.)


LIDORO De su enmarañado albergue, 315
este es el sitio más solo.
ULISES Proseguid, pues.
LIDORO Atendedme.
Yo, llevado de mi amor,
no os encarezco si es grande,
pues basta no ser dichoso 320
para saber que es constante,
con músicas divertía
desde la esfera del parque
las tristezas de Deydamia
esta noche. (¡Qué mal hace 325
quien cura males ajenos,
pudiendo sus propios males!)
Los afectos de rendido,
facilitaron que entrase
al jardín; ¡nunca pisara, 330
pluguiera (30) al cielo, su margen,
pues no hallara de mis penas
entre sus flores el áspid!
Dos bultos vi, ¡ay infeliz!;
huyó uno, otro ocultarse 335
en las ramas pretendía
de atento, no de cobarde,
porque igual valor, jamás
depositó el cielo en nadie.
Embestile, y lo que dél 340
supe fue que se nombrase
El Monstruo de los Jardines,
en cuyo empeñado lance
llegasteis equivocado,
de ver que yo me le llame; 345
y fue, que yo repetí
lo que él había dicho antes.
Y pues vencido el error,
de vós mi valor se vale,
por amigo y extranjero, 350
¿qué he de hacer en semejante
pena, sabiendo que un hombre
galán y airoso en el talle,
valeroso en el denuedo,
recatado en el lenguaje, 355
prevenido en la cautela [64]
y en la ejecución constante,
monstruo de aquestos jardines,
en ellos pueda ocultarse,
tan seguro, que no teme 360
que el día se le declare,
para no quedarse en ellos,
pues por la puerta que entrasteis,
no fue por donde él se huyó?
Pues presumir que lo sabe 365
Deydamia, es pensar que el sol
obscuras nubes le manchen;
pensar que lo ignora, siendo
a quien yo adoro, es quitarme
en los miedos de celoso 370
los privilegios de amante.
Confieso que hay otras damas;
mas para mí no es bastante
satisfación, que ninguna
merece que la idolatren, 375
sino ella; y más grosero
fuera mi dolor en darse
por entendido de que
a otra donde ella está amen,
que no en presumir que es ella; 380
y así, atento a mis pesares,
decidme cómo sabré
qué hombre es este, y...
ULISES No adelante
paséis, que ya a mí me toca
por vós y por mí empeñarme 385
en saberlo; que mis dudas (31)
y vuestras, si en una parte
desiguales son, en otra
parece que son iguales.
Pues saber quién es un hombre, 390
a los dos inquietos trae,
con la distancia no más
que se da entre Amor y Marte.
Y así, pues a vós y a mí,
aunque con causas distantes, 395
toca saber quién es quien
oculto en ellos se llame
El Monstruo de los Jardines,
hoy he de determinarme
a entrar de Deydamia al cuarto, 400
que no dudo (32) que en él halle
algún indicio de tanta
novedad; pues cuando calle
los recatos de la voz,
no podrá los (33) del semblante. 405
Que aunque es verdad que no habrá
de ponérseme delante
estando en el cuarto yo,
hará un estruendo tan grande,
que su espíritu le obligue 410
a que quizá se declare,
viendo titubear el orbe,
si se cae o no se cae.
LIDORO ¿Con qué industria habéis de entrar?
ULISES ¿A Ulises queréis que falte? 415
Con solamente un recado
que lleve de vuestra parte.
LIDORO De mi parte, ¿qué ha de ser?
ULISES Pues os trajo aquella nave
tantas riquezas de Epiro, 420
para declararos dadme
dellas algunas, bien como
telas, perlas y diamantes;
y también, porque mejor
un mercader se disfrace 425
viendo que lleva de todo,
espadines y plumajes,
bandas, escudos. En tanto
que me empeño en el examen
yo, vós habéis de ayudaros 430
del valor y de la sangre
para no dar entender
los sentimientos a nadie,
prosiguiendo los festejos
y músicas como antes, 435
aun entrado en los jardines,
por donde esta noche entrasteis,
de suerte, que nunca más,
sino rendido y galante, [64v]
Deidamia ha de haberos visto. 440
LIDORO Aunque no es aqueso fácil
de obedecer, pues callar
con celos no lo hizo nadie,
yo lo acabaré conmigo.
ULISES Esto es lo más importante: 445
un hombre no conocido,
que me asista y me acompañe
he menester; mirad vós
si de cuantos en la nave
vienen, hay uno a quien 450
pueda el secreto fïase.
LIDORO Un crïado tengo, en quien
concurren las calidades
que me decís, porque aunque
me ha asistido, los disfraces 455
le encubrirán.
ULISES Pues, Lidoro,
a disimular pesares.
LIDORO Ulises, a hacer finezas.
ULISES ¿Qué hombre pudo llamarse
El Monstruo de los Jardines? 460
LIDORO ¿Qué hombre pudo ocultarse
en ellos de día y de noche?
ULISES Indicios me ofrece grandes...
LIDORO Grandes temores me ofrece...
ULISES ...y no sin causa...
LIDORO ...y no en balde... 465
ULISES ...si tantos avisos creo...
LIDORO ...si dudo tantos desaires...
ULISES ...como los cielos me envían.
LIDORO ...como Deidamia me hace.

(Vanse. Salen DEIDAMIA, SIRENE y CINTIA.)


SIRENE No en vano las luces bellas 470
que el sol en sus lumbres dora,
osan con tan bella aurora
competir con las estrellas.
DEIDAMIA ¿Lisonjas, Sirene, a mí?
CINTIA No es posible que lo sea 475
la verdad.
DEIDAMIA Bien está. ¿Astrea
ha pasado por aquí?
(Aparte.) (34) Bien sé que en su cuarto está
mudando el traje y el (35) fin
del empeño del jardín, 480
mas esta es desecha.
SIRENE Ya
ella viene.

(Sale AQUILES de dama.)


DEIDAMIA ¿En qué has estado?
¿Qué traes?, ¿qué tienes?
AQUILES No sé;
pasando agora escuché...
DEIDAMIA ¿Qué?
AQUILES Que te trae un recado... 485
DEIDAMIA ¿Quién?
AQUILES Ulises.
DEIDAMIA ¿Y qué ha sido?
AQUILES Lidoro...
DEIDAMIA ¡Qué mal empiezas!
AQUILES ...por divertir tus tristezas,
sabiendo que llegó a Egnido
un mercader extranjero, 490
que trae de la India Oriental
empleado su caudal
en uno y otro lucero,
hijos del sol, te le envía
con él, porque de sus bellas 495
joyas las que gustes dellas
tomes.
DEIDAMIA Esa bizarría,
sobre la loca arrogancia
de anoche, que hasta ahora lucha
en mi pecho, arguye mucha 500
malicia o mucha ignorancia.
Mucho me da que temer;
pero, ¿cómo de mí, ¡ay cielos!,
se atreverá a tener celos?
AQUILES Mira qué has de responder. 505
DEIDAMIA No lo sé porque si aquí
respondo airada y crüel,
le doy otro indicio a él,
y si no, otro enojo a ti.
AQUILES Pues ya que a dudar te obligas 510
lo que debes hacer, yo
diré que entre, porque no
quiero que tú se lo digas.
SIRENE Notable desaire fuera, [65]
si en sus finezas reparas, 515
que la entrada le negaras.

(Sale ULISES y LIBIO, vestido como extranjero, y trae un cofrecillo, lo que después dirán los versos, y en las manos un sombrero con plumas, una espada de plata y un escudo dorado.)


ULISES Dichoso yo, que esa esfera
soberana merecí
de tanto sol penetrar;
mas esto es servir y amar. 520
LIBIO Y desdichado de mí,
que hecho una portátil tienda
soy, como bestia cargado,
envidioso a quien ha dado
pesadumbre ajena hacienda. 525
ULISES El gran príncipe Lidoro,
que de mí su atención fía,
conmigo este hombre os envía,
porque del rico tesoro
de un mercader, que ha venido 530
hoy al puerto, algo feriéis.
DEIDAMIA Veamos qué joyas traéis.
ULISES A todo estaré advertido.
DEIDAMIA Porque aunque yo para mí
ninguna pienso tomar, 535
hoy a mis damas feriar
ya que se han hallado aquí
las que las agraden quiero.
ULISES Quita el cofre.
LIBIO Aqueso haré
de buena gana, porque 540
como es rico, es majadero,
y cansa tarde y mañana.
ULISES Ábrele.
LIBIO Eso haré también;
porque, un pecadazo, ¿quién
no le abre de buena gana? 545
Poner esto aparte quiero,
que no es de aquí, y lo traía
por si en el camino había
quien lo comprase primero.

(Pone capas, escudos y plumas a un lado.)


ULISES Saca esas telas y ve 550
desdoblándolas ahora.

(Saca unas piezas, y tiéndelas en el tablado.)


LIBIO ¿Qué color [destos, señora,] (36)
más os agradó?
DEIDAMIA No sé.
LIBIO Telas tu vista desprecia,
y tras ellas no se va; 555
bien se echa de ver que está
el Corpus lejos de Grecia.
ULISES Ve aquesas joyas sacando.
(Saca una joya.)
LIBIO ¿Qué os parece este Cupido
de diamantes?
DEIDAMIA Necio ha sido 560
quien de ellos labra amor, cuando
para lo que el más perfecto
dura, aun la más blanda cera
materia rebelde fuera.
SIRENE Dejando aparte el concepto, 565
joya más bella no vi:
rica y de buen gusto es.
LIBIO ¿Si es rica? Claro está.
DEIDAMIA Pues
sea, Sirene, para (37) ti.
SIRENE Amor tuyo a merecer 570
llego.
DEIDAMIA Engáñaste, que yo
no te doy mi amor, sino
el amor del mercader.
LIBIO No es poco eso, pues adelante
hay más de alguna mujer, 575
que el amor del mercader
es el que tiene a su amante.
Por firmeza, aquesta pieza
fuerza es que a tu gusto informe.
DEIDAMIA No es que eso ha de ser conforme 580
cuya fuere la firmeza.

(Otra (38) caja.)


CINTIA De cualquiera en quien se vea,
merece ser estimada.
DEIDAMIA Si eso es decir que te agrada,
tuya la firmeza sea. 585
CINTIA La mano beso a Tu Alteza.
LIBIO Átala bien al poner, [65v]
porque se suele caer
fácilmente una firmeza.

(Otra caja.)


Esta corona quería 590
que te agrade.
DEIDAMIA Della, ¿qué
dices?
AQUILES Mal.
DEIDAMIA ¿Por qué?
AQUILES Porque
está en tu mano y no es mía.
DEIDAMIA Sí es; toma.
AQUILES Eso no perdona.
DEIDAMIA ¿Por qué de verla te pesa? 595
AQUILES Porque tú lo entiendes de esa
y yo hablo de otra corona.

(Otra caja.)


LIBIO Esta, un águila imperial
es, que al sol las plumas dora.
DEIDAMIA ¿Te agrada esta?
AQUILES No señora, 600
que me están sus vuelos mal.
LIBIO Un áspid de rubíes.
DEIDAMIA Di,
¿este acaso te agradó?
AQUILES Pues digo al áspid de no
o nada diré de sí. 605
DEIDAMIA Que algo no elijas me enfada.
AQUILES ¿Tú lo quieres?
DEIDAMIA Yo lo quiero.

(Toma el escudo, pónese el sombrero, y hace como que se ciñe la espada.)


AQUILES Pues este escudo, este acero,
estas plumas y esta espada
tomaré.
DEIDAMIA ¿Eso has eligido? 610
AQUILES Sí.
DEIDAMIA ¿A qué fin?
AQUILES ¿No puede ser
que lo hayamos menester
en habiendo anochecido?
ULISES Mucho extraño la elección;
donde hay joyas, ¿armas quieres? 615
AQUILES Sí, pues hay entre mujeres,
mujeres que no lo son.
DEIDAMIA Necia estás, no digas nada
desto a Lidoro, sino
cuánto agradecida yo, 620
conocida y obligada
nunca sus finezas dudo;
y que en su nombre escogí
estas cintas para mí.
AQUILES Yo este acero y este escudo. 625
ULISES Yo, señora, le diré
todo cuanto me mandáis.
LIBIO Y si vós no os disgustáis,
otro día volveré,
pues podrá ser que otro día 630
de otra cosa os agradéis.
DEIDAMIA Cuando quisiereis podéis.
CINTIA Dime: ¿desta bizarría,
qué sientes?
SIRENE Mucho hay que hablar,
mas, por hoy, lo suspendamos, 635
que día que dan los amos,
no es día de murmurar.

(Salen EL REY, LIDORO, DANTEO y gente.)


EL REY Deidamia hermosa, a tu cuarto
vengo con dos novedades.
DEIDAMIA Venir contigo Lidoro, 640
no es, señor, la menos grande.
EL REY Importa para la una...
Pero, ¿qué es esto que haces?
DEIDAMIA De ese mercader, que Ulises
me ha traído de su parte, 645
feriando estaba unas joyas.
LIDORO Todo el sol puesto en engastes
fuera para mí atrevido,
bien que para vós cobarde.
DEIDAMIA Guárdeos el cielo.
ULISES Recoge 650
esto.
LIBIO A mí me es importante
porque alguien no me conozca
y me dé con algo alguien.
LIDORO ¿Qué tenemos?
ULISES Poco, o nada
pues solo he visto un notable 655
espíritu de mujer.
EL REY La una es, que tengo de parte
de Acaya, patria de Astrea...
¿Dónde está?
AQUILES A tus plantas yace
EL REY ¿Qué armas, qué plumas son estas? 660
Permite que el verte extrañe [66]
con insignias de Belona,
no siendo hermana de Marte.
AQUILES Como la guerra de Troya,
por toda Grecia se trate, 665
para un deudo mío...
EL REY Está bien;
mas la duda que me trae
confuso es haber tenido
cartas en que por constante
se tiene que dio al través 670
en un escollo la nave
en que Astrea venía.
AQUILES ¡Ay triste!
EL REY Y así es justo que repare
que allí perezca una Astrea,
y aquí otra te acompañe. 675
AQUILES Pues, ¿cómo, señor, si yo
cuando aquí llegué...?
LIDORO Notable
turbación.
ULISES Esta mujer
el juicio ha de quitarme,
y más con esta sospecha 680
del fingido nombre.
EL REY Ya hacen
la nueva y la turbación
mayor la duda.
DEIDAMIA Es en balde
dar crédito a esa voz, pues
no hay ninguno que se embarque 685
a quien no le anegue el vulgo,
o le cautive o le mate;
esto se dice de todos;
después la verdad se sabe.
EL REY Bien puede ser, y así, en tanto 690
que el tiempo nos desengañe,
dejemos aquesto y vamos
a lo que es más importante.
El Rey vuestro padre escribe
la gran falta que le hace 695
vuestra persona; y aunque
tantos accidentes graves
de la salud de Deydamia
de un día en otro dilaten
las bodas, ya no es posible 700
que no venzan, que no arrastren
mayores inconvenientes,
menores dificultades.
Y así quiero que mañana
las ceremonias nupciales 705
se celebren, empezando
las músicas esta tarde
la invocación de himeneo,
usado rito inviolable
de sus ninfas, cuyas voces 710
ya en ecos el viento esparce,
para que tú las admitas.
DEIDAMIA Yo, señor, que hay en mí, sabes,
obediencia y no elección.
EL REY Pues con la antorcha que traen 715
para ti y Lidoro, en muestra
del amor que en los dos arde,
¡dando principio los dos!
AQUILES ¡Ah, qué bien dijo, pesares,
pues siempre embestís en tropas, 720
quien dijo que sois cobardes!
LIDORO ¿Qué he de hacer?
DANTEO Disimular,
pues de aquí a mañana cabe
mil siglos, y un triste puede
mejorar mucho un instante. 725
AQUILES Buena ocasión es aquesta
de que mi honor se declare.

(Salen de ninfas algunas con hachas en las manos.)


MÚSICOS Al tálamo casto de virgen esposa,
que dulce y hermosa
corona de amor es más alto trofeo, 730
ven Himineo, ven Himineo.
Al tálamo casto de joven amante,
que fino y constante
corona el amor del más dulce empleo,
ven Himineo, [ven Himineo.] 735 [66v]
Al tálamo casto donde une el amor...

(Tocan clarín y caja.) (39)


TODOS ¡Qué asombro, qué pasmo! ¡Qué susto! ¡Qué horror!
EL REY Gran Júpiter, ¿qué es esto
que en tanta confusión al mundo ha puesto?

(Caja.)


DEIDAMIA ¿Qué nueva fiera ha sido 740
la que ha dado tan bárbaro bramido?
LIDORO ¿Cómo, sin que se rasguen pardos senos,
se oyen puestos en música los truenos?

(Caja.)


DANTEO ¿Cómo, sin dar desmayos,
se miran sin escándalo los rayos? 745
LIBIO ¿En qué infernal abismo
se habla deste lenguaje el barbarismo?
EL REY ¿Que será este terror?

(Caja.) (40)


TODOS Prodigio, asombro, escándalo y horror.
AQUILES Vuestro discurso yerra, 750
que aqueste es el idioma de la guerra,
que a grandes cosas llama;
pues su concento grave,
mezclando lo horroroso y lo süave,
el pecho anima, el corazón inflama 755
y la muerte apellida

(Caja.)


en glorioso desprecio de la vida.
¿Quién sus templadas cláusulas escucha,
y a la campaña por salir no lucha?
¡Viva el Imperio Griego, 760
y Troya se destruya a sangre y fuego!
No quede a vida bárbaro enemigo...
(Mas loca estoy, no sé lo que me digo.)
Perdona, gran señor, que este portento

(Arroja las armas.)


mi atención se ha llevado tras mi acento. 765
EL REY Vamos a ver qué ha sido
lo que causó tan pavoroso ruido.
ULISES Tened; ¿ya no sabéis lo que esto sea?
TODOS No.
ULISES Sí sabéis, pues ya lo dijo Astrea.
Yo, de Grecia caudillo, he fabricado 770
estos dos instrumentos
que, voz de Marte y lengua de los vientos,
animen y gobiernen al soldado;
si bien ya me ha pesado,
pues donde hay tantos hombres, 775
su ruidoso conceto
solo en una mujer hizo su efecto. (Vase.) [67]
LIDORO Oye Ulises, espera.
EL REY ¿A dónde vas?
LIDORO Darle a entender quisiera,
que extrañar su armonía, 780
la novedad, no es falta de osadía. (Vase.)
DEIDAMIA Síguelos, no suceda,

(Vanse todos los hombres.)


que acontecer una desdicha pueda.
EL REY Sí haré; pero aunque invente
máquinas, no he de darle armas, ni gente, 785
mientras que sus sutiles
trazas no sepan descubrir a Aquiles. (Vase.)
DEIDAMIA Harto le han descubierto.
SIRENE Ya sabido lo que es, ¿de qué turbada
has quedado?
DEIDAMIA No sé; no me hables nada, 790
dejadme todos; ¿tú también me dejas,
Astrea?, ¿tú también de mí te alejas?

(Vanse los dos y DEIDAMIA detiene a AQUILES.)


AQUILES Sí, pues en esta parte,
nadie tiene más causas que dejarte.
DEIDAMIA ¿Dejarme?
AQUILES Sí, ingrata; 795
pues tu crueldad con tal rigor me mata,
que, ¡oh fiera!, has dado, ya tirana,
el sí de que serás de otro mañana.
DEIDAMIA Yo...
AQUILES Mas, ¿qué importa? Acábese el engaño...
DEIDAMIA ...quise...
AQUILES ...que a tiempo llega el desengaño. 800
DEIDAMIA ...desvelar...
AQUILES No prosigas.
DEIDAMIA ...la sospecha de ayer...
AQUILES Nada me digas;
cásate norabuena,
que yo, ¡qué rabia!, me sabré, ¡qué pena!,
despicar en la lid, donde pretendo 805
entrar matando, pues que huyes muriendo.
Estos adornos viles,
que afeminaron el valor de Aquiles,
dejaré por ejemplo
colgados en el templo 810
de Amor, a donde estaba
trocada en rueca de Hércules la clava.
DEIDAMIA Mi bien, mi vida, mi señor, advierte.
AQUILES ¿Qué he de advertir? Mi mal, mi error, mi muerte.
DEIDAMIA Que te destruyes tú, y que me destruyes. 815
AQUILES ¿Para qué te me acercas, si me huyes?
Sepa el mundo que fui...
DEIDAMIA Calla.
AQUILES ¡Qué agravios!
¿Ábresme el pecho, y ciérrasme los labios? [67v]
Sepa que soy...
DEIDAMIA Mi dueño solo eres.
AQUILES ¿Tú no te casas?
DEIDAMIA Sí.
AQUILES Pues, ¿qué me quieres? 820
DEIDAMIA Que sepas que me muero,
porque es en mí obligación primero
que mi pasión.
AQUILES ¿Y es buena la disculpa
de una virtud fundada en una culpa?
Ese traidor estilo, 825
la vecindad te le pegó del Nilo,
que dar vida y matar, dulce tirana,
traiciones son, y encantos de gitana.
DEIDAMIA No son, sino un forzado, un triste efeto,
que aquí es inclinación, y allí es respeto; 830
y a un tiempo allí aborrece, y aquí ama.

(Sale SIRENE.)


SIRENE Señora.
DEIDAMIA ¿Qué quieres?
SIRENE El Rey te llama.
DEIDAMIA Haz por mí una fineza.
AQUILES ¿Qué es?
DEIDAMIA Que no te despeñe tu tristeza,
hasta que vuelva a verte. 835

(Vanse las dos.)


AQUILES Yo callaré, y en mí será de suerte
sagrado tu precepto,
que ya que lo prometo,
tanto a callar me obligo,
que estando solo aún no hablaré contigo. 840

(Quédase suspenso y sale ULISES.)


ULISES Ofendiose Lidoro
de lo que dije, y puesto que no ignoro
que ha sido opinión sabia
que quien habla en común a nadie agravia,
poco podrá imputar haberle dado 845
satisfación; y en fin, tras mi cuidado,
sin decirle a él cuál sea,
vuelvo a ver si pudiese hablar a Astrea,
por ver en qué consiste,
que una mujer... Pero suspenso y triste, 850
está tan divertida,
que es un mentido engaño de la vida.
¡Cielos!, en tal violencia,
¿qué se pierde en hacer esta experiencia?
Nada; y mil cosas ven a cada paso. (41) 855
Ya lo pensé; pues sea desta suerte.
¡Guárdate Aquiles, que te dan la muerte! [68]

(Dice dentro, y sale por otra puerta hallando muy alborotado a AQUILES.)


AQUILES ¿Quién me da la muerte? ¿Quién
tan piadoso es? Pero, ¡ay cielos!,
¿qué digo?
ULISES No disimules, 860
que ya es en vano, sepuesto
que no has podido vencer
aquel descuidado afecto
natural, que tras el hombre,
lleva el primer movimiento. 865
AQUILES ¿Qué es lo que dices? ¿Con quién
habláis, que yo no os entiendo?
ULISES Perdonadme, hermosa Astrea,
que desalumbrado y ciego
llegué a hablar con vós, pensando 870
que hablaba, ¡qué devaneo!,
con Aquiles: tal en busca
suya traigo el pensamiento.
Loco estuve. Perdonadme
digo otra vez, que ya veo, 875
señora, que no sois vós
Aquiles, ni podéis serlo;
porque joven a quien Marte,
dios de las lides sangriento,
destina para caudillo 880
de sus mayores trofeos;
joven a quien apellidan
para héroe suyo los cielos,
para honor suyo los dioses,
los astros, para instrumento 885
de sus influjos, los hados,
para horror de sus decretos,
la fama para su asumpto,
la historia, para su ejemplo,
la patria, para su amparo 890
y para su aplauso el tiempo;
claro es que no había de estar
en viles ropas envuelto,
cuidando de los afeites,
perfumes, gasas y aseos, 895
que son fealdades del alma,
y no hermosuras del cuerpo.
Y así, pues yo me engañé,
quedad con Dios, advirtiendo,
si no le descubro ahora, 900
que yo le descubra presto.
AQUILES Aguarda Ulises, espera.
ULISES ¿Qué me quieres?
AQUILES Los sucesos
que improvisamente asaltan
el muro del pensamiento, 905
la mayor ruina que dejan,
después de saquearle el pecho,
es no dejarle palabras.
ULISES ¿Pues qué quieres?
AQUILES Solo quiero
lugar para responder. 910
ULISES ¿Qué tanto plazo?
AQUILES Un momento.
ULISES Pues yo vendré.
AQUILES No te vayas.
ULISES ¿Tan presto ha de ser?
AQUILES Tan presto.
Deidamia, ¡ay de mí infelice!,
es tan imposible empleo, 915
que mañana será de otro.
Ya a los baldones sujeto
estoy, que excusé. Amor, dice
que él toma a cargo el desprecio;
el valor no lo consiente, 920
representándome, ¡ay cielos!,
la guerra que me apellida,
la grande fama que pierdo,
la patria que desamparo;
y después de todo esto, 925
el riesgo a que no me excuso,
pues ya desde ahora le tengo
aquí más que allá: con que
estar respondidos veo
Deidamia yo, amor y honor, 930
guerra, fama, patria y riesgo.
ULISES ¿Qué has resuelto?, ¿por qué viene
hacia aquí gente?
AQUILES (42) He resuelto...
ULISES Prosigue.
AQUILES Duda la lengua.
ULISES Habla.
AQUILES Fáltame el aliento. 935
Poner en salvo mi honor.
Ya lo dije, ya no puedo [68v]
volver a coger la luz;
y así, pues va anocheciendo,
y a mi deseo la noche 940
extiende su manto negro,
tenme en él, porque un caballo,
y la seña de estar puesto
será hacerme una llamada,
Ulises, tus instrumentos; 945
que yo saldré de palacio.
ULISES Deja que a tus plantas puesto
bese la tierra que pisas:
adiós. (Vase.)
AQUILES Adiós, esto es hecho.
Fortuna, piérdase todo 950
día que a Deidamia pierdo.
Aquestos adornos viles,
no, como dije primero,
daré al templo del Amor,
más del desengaño al templo 955
los daré; y pues que le ha sido
para mí este jardín bello,
a donde mis desengaños
son víctima de mis celos,
queden en él por despojos, 960
bien como anciano trofeo
de culebra, que renueva
juntas la piel y el aliento.
Así yo, habiendo dejado
la nupcial ropa de Venus, 965
solo túnicas de Marte
vestiré, y aqueste acero,
que oculto entre aquestas ramas
anoche dejé, temiendo
que el rumor llamase gente, 970
y con él me viesen dentro
del cuarto, le llevé solo.
Adiós, teatro funesto
donde mi primer amor
representó sus afectos. 975
Adiós, bastardos adornos
de mi cautela instrumentos.
Adiós flores, adiós fuentes:
adiós Deidamia.

(Sale DEIDAMIA.)


DEIDAMIA ¿Qué es esto?
AQUILES No sé.
DEIDAMIA Escucha.
AQUILES No es posible, 980
suelta.
DEIDAMIA ¿Adónde vas?
AQUILES Huyendo
de ti.
DEIDAMIA ¿Esa es la palabra
que me diste?
AQUILES ¿En qué la quiebro?
De callar la di y la cumplo,
pues no habla en mis sentimientos. 985
[DEIDAMIA] ¿A qué propósitos estás
en ese traje tan presto?
Pues, ¿no quedamos anoche
por el ruido de no vernos,
esta?
AQUILES Todo eso es verdad, 990
pero yo a verte no vengo.
DEIDAMIA ¿A qué vienes?
AQUILES A no verte.
DEIDAMIA ¿Cómo?
AQUILES No sé.
DEIDAMIA Habla.
AQUILES No puedo
decir; que no es posible
durar el engaño nuestro; 995
yo estoy conociendo ya.
DEIDAMIA ¿Que qué dices?
AQUILES Lo que es cierto.
DEIDAMIA ¿Quién fue quien lo supo?
AQUILES Ulises.
DEIDAMIA ¿Cómo?
AQUILES Esto es lo que no entiendo.
DEIDAMIA ¿Qué dijo?
AQUILES Nombró mi nombre. 1000
DEIDAMIA ¿Negaras?
AQUILES No pude hacerlo.
DEIDAMIA ¿A que tu altivez fue causa?
AQUILES A que tu traición fue efeto...
Esto, pues, por una parte,
por otra, tu casamiento; 1005
¿qué remedio puede haber
sino?
DEIDAMIA ¿Qué?
AQUILES No haber remedio.
Y así, adiós, adiós Deidamia,
pues con dos causas me ausento
de ti, entrambas tan forzosas, 1010
como no verte en ajenos
brazos y salvar mi vida.
Y pues me aguardan los cielos [69]
para tragedias de Marte,
no empiece por las de Venus: 1015
adiós otra vez, adiós,
otra y otras mil.
DEIDAMIA Primero
has de escucharme: yo, Aquiles,
hice, (¡a pronunciar no acierto!,
pero, ¿qué acertaré yo 1020
por mí misma?, ¡ay de mí!) esfuerzo
a mi inclinación, mas, ¡ay,
que pisar mi línea veo
de lo imposible a mi amor!,
pierdo el venir si te pierdo. 1025
No te ausentes, no me dejes
conmigo a mí, y yo te ofrezco
ser tuya, aunque se aventuren
padre, esposo, amor y reino.
Tuya he de ser, no te vayas. 1030
AQUILES Pues, ¿cómo me he de ir con esto?
Piérdase vida y honor,

(Clarín.)


fama y gloria... Mas ¿qué es esto?
La voz de Marte me llama:
Deidamia, adiós, que no puedo 1035
no responder a esta seña...

(Caja.)


DEIDAMIA Mi bien, mi señor, mi dueño...
AQUILES ...y es tarde Deidamia.
DEIDAMIA ¿Cuándo
fue tarde para requiebros?
AQUILES Cuando ya está apoderado 1040
de toda el alma otro acento.
MÚSICOS (Dentro.) Pues celos y amor
son gloria y infierno,
viva el amor
y mueran los celos. (43) 1045
DEIDAMIA «Mueran los celos y viva
amor», dice en blandos ecos
otra música, que es
el primer gusto que debo
a Lidoro.
AQUILES ¡Y qué bien dice! 1050
Viva, y viva en nuestros pechos.

(Clarín y caja al irse; ella le detiene. Al otro lado cantan y suspéndense.)


a pesar de la fortuna,

(Caja y clarín. (44))


mas, ¿qué digo, cuando veo
que el honor me está llamando
con más genoroso [est]ruendo? (Quiérese ir.) 1055
DEIDAMIA Vuelve, vuelve; no te lleve
más un bronce que un acento.

(Vuelve.)


MÚSICOS Viva el amor
y mueran los celos.
AQUILES No hará; que estas dulces voces 1060
son imán de mis afectos.
DEIDAMIA Eso sí; viva el amor.

(Caja y clarín.)


AQUILES Viva; pero no en mi pecho.
Ya voy Ulises, aguarda,
que fama y honor pretendo. 1065
MÚSICOS Viva el amor
y muera los celos. (45)
AQUILES Pero no me aguardes, vete;
no llores tú, que ya vuelvo.

(Cantan; suena la caja y clarín a un tiempo, y sale LIDORO.)


LIDORO Entre músicas y trompas, 1070
lugar otra vez se ha hecho
hacia esta parte. ¿Quién va?
AQUILES Ya pudiérades saberlo:
El Monstruo de los Jardines.
DEIDAMIA ¡Esto me faltaba, cielos! 1075
LIDORO Ahora veré si otro engaño
te libra de mí.

(Riñen.)


AQUILES No quiero
que ya el engaño me libre,
sino el valor y el esfuerzo.

(Habrá caja, clarín, música y versos, óigase o no se oiga.)


MÚSICOS Pues gloria... 1080
DEIDAMIA Ya que está perdido todo,
la vida, que es lo de menos,
piérdase también. Ulises,
Cintia, Sirene, Danteo,
padre, señor... Mas mis voces 1085
otras confunden.

(Salen todos y dos criados con hachas.)


TODOS ¿Qué es esto?
LIDORO Conocer quién es un monstruo [69v]
desos jardines.
AQUILES Primero
mil vidas perderé.
EL REY Astrea.
AQUILES Ya de ese engaño no es tiempo, 1090
que con la espada en la mano,
de oír tal nombre me avergüenzo.
Aquiles soy, que a tu casa
y a ti tal traición he hecho,
de Deydamia enamorado, 1095
a quien por esposa tengo:
vengan, pues y llegad todos.
EL REY Matadle.
DEIDAMIA ¡Ay de mí!
ULISES Teneos,
que si le busqué hasta aquí,
ya desde aquí lo defiendo. 1100
EL REY Tú, Ulises, a quien ofende
mi Palacio...
LIDORO Tú, al que ha hecho
tal traición contra mi honor...
EL REY ¿Amparas?
LIDORO ¿Defiendes?
ULISES Esto
a todos importa.
TODOS ¿Cómo? 1105

(Ábrese un peñasco y vese TETIS sobre un caballo, en ondas de mar.)


TETIS Yo lo diré, estadme atentos.
Hoy es el día fatal,
que amenazó con agüeros
a Aquiles; bien lo publica
el trance en que se ve puesto 1110
deste riesgo. Librar quise
su vida infeliz, creyendo
que sería en la campaña,
y en la paz le truje al riesgo.
Y pues hoy transciende el punto, 1115
siendo desde aquí trofeos,
victorias, triunfos y aplausos,
no os quitéis, valientes griegos,
la felicidad matando,
que dél esperáis viviendo. 1120

(Vuela a la cazuela.)


TODOS Vive Aquiles, viva Aquiles.
EL REY Su vida defiende el pueblo,
pues si la fama le aclama
caudillo de los empleos...
LIDORO Si los dioses le apellidan 1125
a santo de sus decretos...
EL REY Yo le perdono mi agravio.
LIDORO Yo desisto de mis celos.
EL REY Dale la mano a Deydamia.
AQUILES Feliz fui.
DEIDAMIA Gran dicha adquiero. 1130
LIBIO Yo por hacer algo ahora,
diré que acabe con esto,
El Monstruo de los Jardines;
perdonad sus muchos yerros.

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